La Voz de Galicia

Seguro y aburrido

Torre de Marathón

José M. Fernández

20 Sep 2016. Actualizado a las 15:15 h.

Un punto más, una oportunidad menos. Noventa minutos de ausencia de fútbol. Por más que la trayectoria del Alavés invitara a la precaución, el Dépor perdió una magnífica oportunidad de sumar el primer triunfo lejos de Riazor. Y no solo porque Andone enviara a las nubes el balón con el que sueña cualquier delantero o porque un remate en propia meta de Laguardia se topara con el palo. Nada de eso. El Alavés va con lo justo, con un equipo disciplinado y trabajado tácticamente, pero discreto en la ofensiva, recio en el centro del campo e hiperdependiente de las galopadas de Theo; más preocupado de conservar tras su sorprendente empate en el Calderón y su triunfo en Camp Nou que de buscar con auténtico deseo al rival.

Sin Sidnei y sin Joselu -ausencias obligadas- Gaizka Garitano apostó por un sistema similar al de una semana atrás frente al Athletic, pero con dos delanteros que no mezclaron y de nuevo sin un guía capaz de dar sentido al juego ofensivo. Con Carlos Gil y Emre Çolak en el banquillo, solo las incursiones del voluntarioso Juanfran alteraron el ecosistema plano de un equipo lento, premioso y poco profundo. Después de cuatro partidos, e infortunios al margen, el Dépor protege con seguridad a Lux, concede tan escasas ocasiones como las que crea y parece que no va a rehuir competir en cualquier trinchera. Virtudes que sirven para ir tirando, pero que ni aseguran un futuro tranquilo ni prometen diversión.


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