Una cuestación para Lucas
Torre de Marathón
09 Feb 2015. Actualizado a las 10:03 h.
Qué lejos quedan aquellos partidos en que el adversario estornudaba y al Dépor le pillaba una pulmonía, cuando los puntos volaban de Riazor víctimas de una defensa de cristal y de un ataque con miopía triple. El final de la primera vuelta y el arranque de la segunda saluda a un equipo con buenas dosis de constancia en los marcajes y mucha regularidad para mantener la concentración los noventa minutos. ¿Y el gol? Eso queda para el talento de los nuevos: el don de Borges (que lo tuvo en la cabeza, pero erró el que se hubiera convertido en su tercer gol), la efervescencia de Lucas y la esperada cosecha de Riera, por ahora baldía. El resultado es un Dépor duro de pelar en defensa y perseverante (que no significa exitoso, ni preclaro, sino tozudo e insistente) ante la portería rival.
Así llegó el segundo triunfo consecutivo, porque cuando a Irureta le temblaron las manos y las piernas allí estaban Lucas y Cavaleiro. Si la ampliación de capital no resultase suficientemente importante para el club, propondría una cuestación para pagar al PAOK esa prohibitiva opción de compra de 2,5 millones de euros y que el coruñés, quien nunca debió vestir otra camiseta que no fuera la blanquiazul, viviese para siempre en Riazor.