La Voz de Galicia

Ganar arreglaría todos los males

Torre de Marathón

Vicente Leirachá

09 Oct 2012. Actualizado a las 07:00 h.

Qué quieren que les diga? Si ayer confesé sentirme con desánimo a la hora de escribir, hoy tampoco recuperé ese estado anímico que permite respirar sin agobios ante obstáculos con los que, aunque uno no contaba, tampoco deben ser motivo suficiente para que quien los sufra aparezca tambaleándose por el ring, anticipando su caída sobre la lona. Esto que digo no es una historia con retórica, ni mucho menos, sino que responde a lo que en la actualidad siente el seguidor deportivista al que se le nota desorientado por el comportamiento de su equipo en la Liga a donde ascendió con una brillantez en la que ahora le resulta más que difícil portarse al nivel esperado.

Hasta ahí, creo haber explicado con la obligada honestidad el motivo que origina el desaliento confesado en las primeras líneas de un comentario que, hasta que se jugó y perdió contra el Rayo, confiaba en un resultado favorable como hubiera sido aquel empate del que se habló, pero terminó en una penosa derrota que, ahora, algunos intentan justificar (?) con argumentos que no convencen y algún consejo que recuerda al feligrés que terminado el sacerdote de pronunciar el sermón en el púlpito le esperó al pie de la escalera: «Señor cura: en lugar de tanto consello, ¿podría darme un pouco de trigo?»

Ni consejos ni trigo. Lo que el seguidor del Deportivo pide son goles y que sus defensas acierten a evitarlos. Cuando no se consigue, viene el sufrimiento y el miedo de cara al futuro. ¿Y cómo se supera esto? Ganando.


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