Veinte años de Agatha Ruiz de la Prada
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«Color, dibujos y trajes» se expone en Barcelona en homenaje al trabajo de la diseñadora.
08 Mar 2007. Actualizado a las 06:00 h.
El espacio Caixaforum de Barcelona ha abierto una de sus salas principales reconvertida en un pequeño «atelier», donde se mostrarán 59 de los vestidos creados por la diseñadora madrileña Agatha Ruiz de la Prada durante los últimos 20 años, «autorretratos» en tela de esta «transgresora» del color.«Color, dibujos y trajes» es precisamente el nombre de la muestra con la que la Obra Social de La Caixa inicia un ciclo dedicado a la moda, y que tendrá continuación en los próximos dos años -se está en negociaciones para ello- con otras dedicadas el diseñador turolense Manuel Pertegaz -para 2008- y una «retrospectiva» en torno a las creaciones de Giorgio Armani, en 2009. El responsable del área textil del Museo de las Artes Decorativas de París, Olivier Saillard, es el comisario de la muestra monográfica de Ruiz de la Prada (Madrid, 1960), que hoy se ha presentado en Barcelona, con presencia de la estilista, encantada con el carácter «superconceptual» de esta exposición en la que se pueden ver algunas de sus creaciones más famosas, que han hecho del «color» y el «humor» su imagen de marca. El recorrido cronológico se inicia con piezas casi «vintage», como el vestido broche dedicado a Susana Solano (1986), y discurre por la geométrica colección de piezas homenaje a Sean Scully (1990), el vestido «Piano» (1994), su «Pastel» de cuatro pisos (1994), el homenaje a Warhol (2003) o la «Menina» (2004). Tampoco faltan algunas de sus composiciones más aparatosas, como el bañador tricolor (con sus enormes discos de acetato como costillas), el gran «Chaleco» de guata o la «Bandeja de flores», u otros más sencillos como los que la propia diseñadora lució en la boda de la Infanta Cristina (un vestido corto con un estampado de la cuatribarrada) o el del enlace del Príncipe Felipe, una composición de seda, con dos corazones cosidos, elemento recurrente en sus creaciones y también su «sello». «Agatha es todo lo que queremos saber de España, un ejemplo de la alegría y el desparpajo», ha explicado el responsable de la selección, para quien la madrileña tiene un estilo propio totalmente reconocible, como le ocurre a diseñadores como Jean Paul Gaultier o Vivienne Westwood, que se puede apreciar en una simple «silueta». La muestra, que se podrá contemplar hasta el 13 de mayo, incluye también una selección de algunos de los bocetos que la estilista madrileña ha hecho de sus creaciones, y que según Saillard reflejan una de las características de su proceso creativo, «ya que Agatha se obligó a no aprender a dibujar, y por ello sus dibujos mantienen la ingenuidad del niño: bonitos y elementales». La diseñadora madrileña ha aprovechado la muestra para defender la creación atemporal por encima de la dictadura de la moda y su caducidad, «porque muchas veces lo mejor de nuestras creaciones no es lo último», por lo que ha sugerido que las trajes se guarden en el armario hasta darles una nueva oportunidad