Al periodista Fran Llorente, Carmen Cafarell le encomendó la reforma de los informativos de TVE. Llorente se lo tomó en serio y ahora ha sido confirmado en el cargo por el actual presidente de la Corporación, Luis Fernández. Para el ex director de La 2 Noticias , la emisión de Tengo una pregunta para usted , el programa en el que cien personas abordaron al presidente de Gobierno, es el símbolo que confirma el proyecto.
-Parece que el público huye de los temas que tratan los informativos.
-Los periodistas insistimos demasiado en los mismos asuntos. Las grandes cuestiones de la política española interesan, pero no sólo eso. Buscan más cosas. Y a base de repetir no dejamos hueco para otra clase de informaciones. Nosotros estamos intentando abrir el abanico en los telediarios.
-El programa demostró que es difícil que los políticos se salgan del guión...
-Cada uno podemos tener una impresión diferente, pero lo cierto es que el programa interesó a cerca de seis millones de personas. El formato era nuevo para el presidente de Gobierno, que se enfrentó sin red a la experiencia, para los ciudadanos y para Milá.
-¿El asunto del café era para tanto?
-Los medios de comunicación nos fijamos en las cosas llamativas. Está bien que se hable de una anécdota, que da chispa frente a temas más profundos. Lo del café de Zapatero fue la prueba del nueve de que aquello era veraz, de que nadie sabía qué iban a preguntar, y de que TVE no es la televisión del Gobierno.
-Se especula con su presumible relevo al frente de los informativos...
-Tengo asumido que puedo ser ex director de informativos desde que llegué al cargo. Pero los confidenciales me ofrecen poca confianza. Mi relación con Luis Fernández es extraordinaria; pondremos en marcha nuevos proyectos y tenemos las pilas cargadas.
-¿Cómo se llenará el vacío de las prejubilaciones?
-La salida de muchos profesionales supondrá una pérdida de calidad que nadie cuestiona. Pero se incorporan algunos que serán savia nueva y otros contratados que llevan tiempo en TVE. Desde Almudena Ariza a Ana Blanco. No entran unos yogurines.