DESPEDIDA CON SENCILLEZ.
Si algo ha caracterizado la vida de Pura Vázquez, así como la de su hermana Dora, ha sido la sencillez y la cercanía. Su entierro se celebró ayer, también como un acto íntimo y sencillo.
En el cementerio de San Francisco de la capital ourensana fue enterrada ayer la poetisa Pura Vázquez, referente de la lírica gallega desde mediados del pasado siglo. Pura Vázquez publicó una gran cantidad de libros -más de cincuenta conforman su bibliografía-, tanto en castellano como en gallego, ya que empezó a escribir muy joven, alternado su faceta de escritora con la de maestra. Es por ello por lo que la obra de la poetisa ha estado siempre muy ligada al mundo infantil y juvenil. Nacida en 1918, Pura Vázquez fue maestra de profesión y se convirtió en la primera mujer que después de la Guerra Civil publicó en gallego en los periódicos de Galicia y en diversos centros gallegos, como el de Buenos Aires. En 1955 se trasladó a Venezuela, y recibió el encargo de las autoridades del país de organizar un Kindergarten piloto en Caracas. Regresó a España en 1968 y llegó de nuevo a Ourense en 1985, en donde fijó finalmente su residencia, junto a su hermana Dora Vázquez, también escritora y ambas inseparables, tanto en su vida personal como en la profesional. En el año 2000 recibió el Premio das Artes e das Letras de Galicia y pronunció la siguiente frase: «Escrebo para non envellecer de présa». Además, cuenta con una calle en su ciudad natal y recientemente se ha inaugurado una piedra monumento en el parque Barbaña, de Ourense, que recuerda su obra y la de su hermana. La Diputación de Ourense instauró hace unos años un premio de narrativa e ilustración infantil y juvenil que lleva el nombre de las hermanas. Pura Vázquez fue vista por última vez en un acto oficial en la Casa de Curros de Celanova, cuando en noviembre del pasado año recibió por parte del Pen Clube de Galicia el título de decana de las Letras Galegas.