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«Al final, lo importante en una novela es la emoción»

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Marina de Miguel la voz | madrid

El aclamado autor italiano construye en «El imperio de los dragones» una apasionante epopeya de valentía y fortaleza en la que conviven Oriente y Occidente

14 Oct 2005. Actualizado a las 07:00 h.

Año 269 después de Cristo. Tras ser derrotados por Sapor I, rey de los persas, el comandante Marco Metelo Aquila y sus hombres emprenden un largo viaje hacia China para salvar sus vidas. La traición más descarnada, el asesinato de los seres queridos o la muerte en vida como esclavos en las minas son algunas de las etapas por las que pasarán los valerosos romanos hasta entrar en contacto con el extraordinario País de la Seda. Sin embargo, son muchos los duros retos que habrán de superar, con la esperanza de regresar a su patria. En El imperio de los dragones (Grijalbo), Valerio Massimo Manfredi -autor de la aclamadas trilogía de Alexandros , y La última legión- retrata el encuentro entre dos culturas fascinantes que, de haberse unido, habrían cambiado el mundo. - ¿De dónde nace su interés por confrontar estos dos imperios tan atrayentes? -Fue una hipótesis que avanzó un profesor de la Universidad de Oxford, Homer Dubs, en 1842. En una crónica del Imperio Han (época anterior a la que abordo en la novela) sobre una batalla entre tropas chinas y un ejército rebelde, creyó reconocer entre los últimos a un grupo de legionarios romanos. Luchaban con escudos ovalados dispuestos como escamas en forma de pez, la famosa táctica de la testudo . La batalla la ganaron las tropas Han, y el emperador mandó a los extranjeros que se establecieran en una ciudad, que recibió el nombre de Lijian , las tierras de Occidente, Roma. - ¿Qué calado ha tenido esta teoría? -Dubs sostiene que podrían ser los supervivientes de la batalla de Carre del 53 antes de Cristo, cuando las legiones de Craso fueron derrotadas por los persas. Parece que años después, el emperador Augusto exigió la devolución de las enseñas de los derrotados y de los prisioneros. No se encontró rastro de ellos; dijeron que habían desaparecido. Así comenzó el mito de la Legión Perdida. -La incursión en China, ajena a su formación clásica, ha debido de enriquecerle. -Sí, sobre todo en lo relacionado con la filosofía y los extraordinarios progresos de la cultura china, ya en la antigüedad. Poseían una forma de escritura tremendamente compleja. Se han encontrado grafitos del tardoneolítico que, según los especialistas, pueden ser ideogramas. Es una economía y una potencia fuera de la imaginación. -Recoge los contrastes entre las dos culturas. -Es interesante ver cómo hay una correspondencia entre estos dos imperios, los más grandes del planeta, los contactos que trataron de hacer el uno con el otro. De hecho, sabían de su existencia. Me pareció que en una versión literaria esto podría ejercer una fascinación extraordinaria. Al final, lo importante en una novela es la emoción, más que los aspectos didascálicos.


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