La Voz de Galicia

Morir matando

Televisión

Sara Carreiraredacción

El último programa de «Caiga quien caiga» fue más burlón, mordaz y cínico que nunca, con muchas caras famosas entre el público y el «Miña terra galega» de Siniestro como música de despedida

22 Dec 2002. Actualizado a las 06:00 h.

Álvarez del Manzano siente profundamente que se acabe CQC , Juan José Lucas está triste y Trillo, Esperanza Aguirre y Pilar del Castillo no dan crédito. No se trata de ningún gag si no de algunos de los comentarios recogidos por CQC en su última semana; claro que no sólo no se los creyeron sino que además se burlaron. Lo que sí se creen es que han sido expulsados por ser malvados, crueles y mordaces, pero también certeros como pocos. La censura que ha sufrido el programa de manos de una cadena que vuelve a controlar Berlusconi fue la constante de su última hora, en la que hicieron bueno el dicho de «morir matando». El Gran Wyoming se psicoanalizó y el médico le enseñó a ver el lado bueno: «Piense "no tengo trabajo pero soy el único de España que puede ver al Gran Wyoming siempre que quiera"». Menos consuelo obtuvo Juanjo de la Iglesia quien, después de tranquilizar al presidente Aznar (y despedirse con un venenoso «póngame a los pies de...el señor Bush»), decidió encadenarse a pesar de la advertencia de Javier Martín -«No te encadenes cuando la cadena no te quiere»- y recogió los bártulos de su clase de ética periodística porque los medios de comunicación españoles son tan independientes que no necesitan ya del curso. Además, Carbonell intentó entrevistar al Rey, personaje que les aupó a la fama y que ayer fue al único que trataron con cariño. Porque en CQC se rieron hasta de los apoyos recibidos. «No valen para nada, pero consuelan son como los placebos que les dan a los moribundos», dijo Wyoming ante miles de fax. Y ante un público de lujo -cantantes, actores, cineastas- y con la música de Miña terra galega terminó un espacio de humor e información que no se deja amilanar ni en su propio funeral.


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