La Voz de Galicia

ÉXODOS

Televisión

MERCEDES ROZAS

03 Nov 2001. Actualizado a las 06:00 h.

S difícil contemplar una exposición del brasileño Sebastião Salgado y marcharse a casa sin sentirse afectado por las imágenes de sus fotografías. Imposible acercarse a este infierno de miseria y desesperación, y quedar indiferente. Sus instantáneas nos ofrecen la oportunidad de comprobar lo que ya sabemos, pero que, con frecuencia, desde nuestro acomodado mundo, olvidamos. Salgado se inicia en el ámbito de la fotografía en la década de los setenta con una máquina Leica. Hoy, después de años de trabajo, en una pequeña bolsa que emplea en todos sus desplazamientos, todavía sigue siendo fiel a este tipo de cámara. Casi siempre viaja solo, buscando ese «instante de humanidad» oportuno, en lugares donde el sufrimiento humano se ha hecho habitual, pero donde todavía queda tiempo para la dignidad. Retratos En Éxodos, la temática se detiene registrando retratos de niños, colas inacabables de población huyendo de la intolerancia política o la guerra, la desolación del mundo rural o la masificación de lo urbano. Contenidos transversales surgen por doquier señalando las diferencias entre ricos y pobres, el crecimiento demográfico, la destrucción del medio ambiente y las abusivas leyes de la globalización. Compromiso personal Lo que en un principio eran nada más que reportajes, acabaron convirtiéndose en compromiso personal. Esto lo llevó a una prolongada peregrinación por distintos continentes; durante seis años, captó la evidencia brutal fotografiando comunidades de desplazados, refugiados y emigrantes con la idea de denunciar situaciones e intentar una mayor transigencia entre las distintas culturas. Desde París, donde vive desde que por motivos políticos tuvo que abandonar su país, el autor promueve, a través de organizaciones no gubernamentales, campañas a favor de los más desfavorecidos. De ahí que el catálogo que acompaña a las distintas exposiciones en Galicia se venda en beneficio de la Fundación Meniños de axuda á Infancia. Con este documento social, Salgado pretende recordarnos que esos momentos duros e injustos siguen existiendo. No quiere remover conciencias; con suscitar la reflexión y el debate entre nosotros, los espectadores, se da por satisfecho. El fotógrafo no es, en este caso, un simple fotoperiodista, tampoco procura que se observen sus obras únicamente desde el punto de vista estético. Su actividad va más allá. Aun así, en esta realidad desnuda, sin escenografías artificiales, existe la belleza. El enfoque, la proyección de luces y sombras, pero, sobre todo, la capacidad de emocionar de estos registros provocan una intencionalidad estética que ratifica el reconocimiento a este autor que, entre otros galardones, ha sido merecedor del premio Príncipe de Asturias de las Artes.


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