La Voz de Galicia

Marina Castaño se confiesa abrumada «por lo bien que ha caído mi novela»

Televisión

C.P. SANTIAGO

El duque de Lugo, Jaime de Marichalar, apadrinó la presentación en Santiago de «Toda la soledad» El salón real del Hostal se llenó de glamour provinciano. Marina Castaño, esposa del Nobel Camilo José Cela y condesa consorte de Iria Flavia, presentó en Compostela «Toda la soledad», su primera novela. Fue apadrinada por la Fundación Winterthur y su presidente, el duque de Lugo, muy discreto en la primera fila. Pero no pasó desapercibido, por su altura y porque Marina, desde la tribuna, marcó el nivel: «gracias Jaime de Marichalar por tu gesto extraordinario de venir».

22 May 2001. Actualizado a las 07:00 h.

La novelista se confesó abrumada por lo que dijeron de su novela sus dos padrinos en esta puesta de largo: su amiga y columnista de ABC Mónica Fernández-Aceytuno, y el periodista británico Tom Burns Marañón, además del editor, Carles Revés y el director de Winterthur, Giuseppe Gamucci. «Estoy -dijo- como si me hubieran hecho una autopsia. Nunca creí que me pudieran hacer tantos elogios». Y es que para Burns es un acierto que ambientara la novela en la campiña inglesa, «porque gana en universalidad y en grandeza. Marina ha sido listísima». En la obra «todo es muy inglés, reconozco a mis paisanos y a mi país». Fue también Tom Burns el encargado de situar a la autora en su contexto: «Este libro tiene que ser separado de su personalidad pública; escribirlo ha sido un acto de audacia y valentía». «Te compadezco -le dijo- porque mucha gente va a comprar el libro por tu notoriedad y, como la envidia es el deporte nacional, vas a ser objeto de muchas críticas. Pero se van a llevar una sorpresa». Y es que «Marina no tiene nada que ver con su imagen frágil e insegura». Toda la soledad, editada por Planeta Fábula, son 188 páginas escritas «con los cinco sentidos», dijo la autora, y con detalles muy precisos «que conozco por las tías de mi marido». Matizó que «aún no me considero escritora», pero anunció que tiene cincuenta folios escritos de otra novela, «pero me va a dar mucho miedo publicarla, después de lo bien que ha caído esta». Entre los doscientos amigos y conocidos de la autora, el delegado del Gobierno, Fernández de Mesa, varios concejales compostelanos del PP, Otilia Seijas, Fernández Albor, el padre Isorna y el gerente del Consello da Cultura Galega.


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