La Voz de Galicia

Plagas

Sociedad

JORGE CASANOVA

| O |

14 Sep 2006. Actualizado a las 07:00 h.

CADA DÍA estoy más convencido de que hay mentes perversas trabajando en oscuros laboratorios para hacernos la vida imposible. Científicos enfermos que dedican su sabiduría a que la vida sea efectivamente un valle de lágrimas. No se explica de otra manera que, tras siglos y siglos de oscurantismo y prohibiciones, cuando la raza humana consigue sacudirse algunos de los tabúes relacionados con el sexo, aparezca una enfermedad letal cuya forma de contagio esté directamente vinculada con las relaciones sexuales de manera que hasta los organismos más serios y creíbles recomienden la abstinencia y la absoluta ausencia de promiscuidad para combatirla. O te abstienes, o te mueres. Así de duro. Acostumbrados ya a esta nueva vida de látex y restricciones ahora resulta que, según uno de los institutos científicos más prestigiosos del mundo, el Karolinska sueco, la práctica asidua del sexo oral provoca cáncer de amígdalas. Alucinante. Personalmente ni siquiera sabía hasta leer esta noticia que existiera el tal cáncer de amígdalas. Pero no sólo existe, sino que hay una base estadística que demuestra que esta forma de cáncer, provocado por el virus del papiloma humano, se ha triplicado en algunas zonas de Estocolmo durante los últimos años. ¿Qué va a ser lo próximo? ¿Una prueba veraz de que la masturbación es responsable del acné, como nos decían en el cole? ¿Un estudio que demuestre que fijarse en un escote veraniego provoca ceguera? ¿Un virus loco que provoque alzhéimer a todos aquellos que se den el lote? Aquí no hay quien viva.


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