Un chacachá con clase
Sociedad
En directo Medio centenar de personas disfrutaron a tope de la primera de las cenas a bordo de un tren de época programadas dentro de los actos de promoción de la Volvo Ocean Race
11 Sep 2005. Actualizado a las 07:00 h.
?enar en un coche restaurante de los años veinte o sentirse parte de una historia de Agatha Christie es un lujo al alcance de cualquiera que tenga 45 euros sueltos. Durante los sábados de este mes y el primero de octubre, el Galaico Exprés estará en circulación gracias a la unión de esfuerzos de la Asociación Viguesa de Amigos del Ferrocarril y Tranvías Rías Baixas y la Fundación Ferrocarrís de Galicia. A las ocho, decenas de curiosos recorren el andén de la estación de Vigo para contemplar este impresionante cadena formada por coches de distintas épocas y del que tira una locomotora de la serie 7.000, una máquina eléctrica gigantesca capaz de desarrollar 3.000 caballos. Nos subimos a uno de los dos coches restaurante, fabricado en 1926. Saludamos con la mano a los que se quedan en tierra, envidiosos, y nos preparamos para una travesía de ida y vuelta a Ourense, aunque aquí lo que importa es el viaje, no el destino. A las 20.40, el gigante verde ensamblado hace 52 años por The English Electric Company en Londres y fundido en The Vulcan Foundry Ltd. de Newtonle-Willows empieza a transformar los 3.000 voltios de la catenaria en velocidad y la gente de Vigo se va haciendo cada vez más pequeñita. «¡Escribide cando cheguedes!», grita alguien. No será necesario, volveremos a las 2.00. Entre las 49 personas del pasaje hay de todo: parejas jóvenes, mayores, familias, niños, solitarios ensortijados, un grupo de doce amigos cuarentones con más marcha que muchos de quince... Y una pareja especial, él y ella, coruñeses, que ruegan por el amor de Dios a los periodistas que no publiquen su foto: «Se supone que esta noche no estamos aquí», dicen. Una buena historia para doña Agatha, seguro. Tranquilos, nos llevaremos el secreto a la tumba. Antes de cenar, Luis Blanco, secretario de la Fundacion, muestra dos coches cama de diferentes épocas, un YF de los años 60 y un T2, con literas repartidas en altillos. Anda que si se enteran los amantes furtivos... Mientras Reija, José Carlos, Emilio, Juan Cobo y Fernando Varela hacen que el tren surque la noche, los camareros llaman a la mesa. El revisor José Martínez pica el billete con la autoridad que le confiere su gorra colorada. El cátering lo sirve la empresa Don Pepe. El propio don Pepe Domingo González revisa el servicio para que no falte de nada: empanada, tetilla con pasas, salpicón de marisco, entrecot de ternera, repostería, licores, mobiliario de época, violines en la megafonía... El tiempo se pasa volando y a las 11 estamos en Ourense. A la vuelta, uno de los salones se transforma en pista de baile. Don Pepe cuenta chistes. El ingeniero Fernando Varela pincha canciones de Karina. Como no hay vecinos, podemos cantar hasta reventar. Y cantamos: «¡En el río aqueeel, tú y yo, y el amooor...». Una noche inolvidable. Las reservas se pueden hacer en el 986 13 43 68.