La Voz de Galicia

Genética

Sociedad

JORGE CASANOVA

23 Aug 2004. Actualizado a las 07:00 h.

DURANTE siglos, los hombres hemos sido acusados más o menos a la cara, de ser unos insensibles en labores amatorias. Ya saben, eso de veni, vidi, vinci aplicado a las artes del sexo en cronos de récord mundial. Por esa razón, personajes como mi homónimo veneciano han permanecido como leyendas históricas precisamente por eso, por saber permanecer lo suficiente en el momento adecuado. La igualdad, más allá del reportaje de Vogue, nos ha puesto contra las cuerdas y nos ha convertido a todos en sospechosos de ser malos amantes. Como en las películas de abusos judiciales, somos culpables mientras no demostremos lo contrario. Pero tranquilos. La culpa no es nuestra. Un estudio de la Universidad de Oregón con las sufridas moscas de la fruta ha demostrado que una alteración genética permite a los machos de esa especie que sufren la alteración de un gen dedicar a la cópula entre un 30 y 50% más de tiempo que el resto de los machos. Las hembras no, son todas iguales tengan como tengan de alterado el gen. Así que ya lo saben, si alguna se les sube a la chepa, échenle la culpa a la genética.


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