La Voz de Galicia

Los arrestos de Antonio Riveiro

Santiago

Concha Pino concha.pino@lavoz.es

24 Jun 2010. Actualizado a las 02:00 h.

Después de dos años de gestación y de obras, esta tarde abre sus puertas A Casa da Viña, un nuevo establecimiento hostelero que acerca a la cosmopolita ciudad que es Compostela las esencias de un rincón con sabor a pueblo combinado con el diseño y la funcionalidad. Los arrestos son de José Antonio Riveiro Codesido , empresario que ya demostró su visión y capacidad haciéndose cargo del Café Casino, el emblemático espacio de la Rúa do Vilar que relanzó en estrecha colaboración con la asociación cultural que gestiona este espacio, en el que las actividades culturales lo convierten en un referencia para la ciudad. Porque como dice Antonio, «o Casino é unha fundación». Sin dejar el casco viejo, abre este café bar, pero sobre todo restaurante, en el número 54 de San Lázaro, frente a Medio Ambiente, en una casita rehabilitada de más de cien años que dispone de un pequeño y coqueto jardín donde tomar unos vinos, tapear o comer al margen del trasiego urbano. En el interior, además del espacio de la entrada, donde está la barra y varias mesas, dos comedores en el piso alto y en el fondo del jardín un lunch-bar reservado. En su carta de productos gallegos y del mercado va a ofrecer sushi, y para eso tiene a Alan , un experto filipino en eso del pescado crudo. Al frente de la cocina está Guillermo Pérez , un cocinero de la cantera de Lamas de Abade.

Antonio Riveiro dice que se dedicó a la hostelería, «porque me gusta dedicarme á xente, ¡e máis xente que nesto non vou atopar!». Empezó trabajando como guardia de seguridad en Hacienda, cuando aún estaba en la Rúa do Villar, y después montó con su hermano, que continúa allí, el Ambitus Veter, en Porta do Camiño. Asegura que depende de otros, de un equipo, y que para eso es vital la confianza. Como el que tuvo para montar A Casa da Viña, un proyecto de Ezcurra e Ouzande Arquitectura que ejecutó Santiago Álvarez . De la decoración se encargó Maika , de Kosas de Kasa.

Los conductores que circulan por la Nacional 550 a su paso por Padrón pueden ver a la altura de Iria una enorme valla publicitaria con un peculiar anuncio, al estilo de un estreno cinematográfico. La película la protagonizan Miguel y Sonia , una pareja de novios que se casan y cuyos compañeros de trabajo y amigos quisieron sorprenderlos con semejante anuncio. La historia tiene su punto de partida en el 10 de julio, día de la premier de la cinta que, en vez de llamarse, MammaMía, se titula Madre mía . «Se casan. ¡La que se va a liar!» anuncia el enorme cartel. El novio es del municipio de As Neves, pero está afincado en Santiago, y la novia es de Valga. Sus amigos, y seguros invitados, porque dan cuenta del «estreno con los mejores invitados», advierten de que «vamos a bajarle un 5% al plato (del banquete) y a congelar las cigalas que nos sobren». Y dejan claro que no puede faltar el vino. Para el 11 de junio, anuncian la cinta en deuvedé.


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