El gobierno melidense se presentará como acusación particular en la causa del vertido en el río Catasol
Santiago
17 Aug 2008. Actualizado a las 02:00 h.
El Concello de Melide anunció que se personará como acusación particular en la causa del vertido de chapapote en el río Catasol, ocurrido el pasado 28 de julio. En un anterior vertido en el mismo cauce, ocurrido el año pasado, el ayuntamiento no se pudo personar en la causa debido a que «a alcaldesa [anterior, Ánxeles Vázquez (PP)] non asinou en prazo o necesario poder ante notario para nomear avogado e procurador», indican desde el Ayuntamiento.
El vertido tuvo lugar cuando un camión con siete toneladas de alquitrán sufrió un accidente y cayó volcado en el río Catasol, en el que vertió toda su carga. La poca cantidad de agua que llevaba el río en ese momento ayudó a que el alquitrán quedase depositado a lo largo de cuatro kilómetros en las piedras y la maleza que había en ambas orillas del río. Esto evitó que la mancha llegase al río Furelos, situado a tres kilómetros. Además, este nuevo vertido provocó graves daños ecológicos, ya que se estaba empezando a recuperar del desastre sufrido hacía poco tiempo. Un mes y medio antes del suceso se había realizado una suelta de truchas, pero a las pocas horas de producirse el nuevo vertido ya se podían ver los primeros peces muertos.
Después de varios días de labores de limpieza, con una brigada de trabajadores del Ayuntamiento, de la empresa responsable del vertido y con las brigadas enviadas por el organismo autónomo Augas de Galicia, el río está «nas mellores condicións posibles e só queda que a natureza faga o seu traballo de rexeneración, apoiado coa planificación que os técnicos consideren a máis axeitada», según aseguran desde la concejalía de Medio Ambiente.
Asimismo, desde esta concejalía, gestionada por el socialista Manuel Prado, teniente de alcalde, se quiere manifestar «o seu total e absoluto acordo coas directrices seguidas pola Consellería de Medio Ambiente á hora de programar os traballos de limpeza do río Catasol». Sin embargo, cuatro días despues del vertido, los pescadores de Melide expresaban su malestar ante los trabajos de limpieza y calificaban de «improvisada e salvaxe» la forma en que se ejecutaron los trabajos la semana siguiente al suceso.