La Voz de Galicia

Que vuelva Lorenzo

Santiago

MARÍA GONZÁLEZ

A CADEIRA | O |

18 Aug 2004. Actualizado a las 07:00 h.

PLENO mes de agosto, tres niños pequeños y un riñón invertido en el alquiler de un pisito en Sanxenxo, pongamos por caso. Y la lluvia que no cesa, diría el poeta. ¿Y a quién reclamamos? ¿A Iberia, qué es lo típico? ¿A Telefónica, por colocar tantos postes de la luz y atraer al aguacero? El tiempo puede acabar tocando las narices o incluso zonas más bajas hasta límites insospechables. Porque uno sabe qué hacer cuando llueve y está en su casa: limpieza general, tarde de DVD, compras urgentes ¿pero qué hacer en Camariñas, Muros, o incluso en la capital del pijerío veraniego? ¿Arreglar las cortinas de la casera o intentar resintonizar la tele? Queda la opción de desplazarse a la ciudad más cercana. Y ahí se comete el error más grave: atascos imposibles, párkings completos, fin de existencias en los comercios, resfriados por no tener la ropa adecuada. El tiempo debería tener compasión. Alguien debería estudiar su casuística y determinar un calendario de lluvias y rayos de sol que se distribuya a principios de enero. Lo peor es no poder culpar a nadie, no poder discutir en los bares sobre el despotismo del anticiclón. No poder decir: pues en las próximas te quedas sin mi voto.


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