La Voz de Galicia

CROQUES

Santiago

XOSÉ VALIÑA A XESTA

19 Feb 2002. Actualizado a las 06:00 h.

Uno tenía la idea de que la piedra del Pórtico, a la que los ingleses le robaron colorido, estaba tan sobada que era preciso restringir los tocamientos frontales y manuales. Son millones de ciudadanos los que se han llevado el pasado Año Santo en las yemas de sus dedos el polvillo del parteluz y han conocido en su frente la (frontina) dureza del rancio granito galaico. Es un detalle encantador, un mimo al Pórtico. Pero es el abrazo del oso a un monumento que la historia quiere legar como mínimo a los tataranietos. Algo difícil de prever al ritmo de manoseos que aguanta diariamente la sacra piedra. El hecho es que se ha encendido la alarma, y güelfos y gibelinos se han apresurado a defender la integridad del Pórtico. Tanto Alejandro Barral como Ángel Sicart expresaron, con palabras más refinadas, que los dedos había que meterlos en el bolsillo. Y la frente mantenerla, a poder ser, erguida y fuera del alcance del auténtico Mateo. Y del erróneo. Pero hete aquí que llegan los ministros de Justicia e Interior, encabezados por los anfitriones patrios, y «crocan» el frontispicio y extienden sus falanges encarnadas hacia sus homónimas pétreas. Un buen, y universalísimo, ejemplo. La imagen de un político vale más que la de mil mochileros. «Son rituales absurdos y falsos», tiembla aún el eco de Sicart al chocar en la gastada piedra. redac.santiago@lavoz.com


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