La Voz de Galicia

Patos en un estanque

Relatos de Verán

Ovidio Montoto Rodríguez

07 Aug 2019. Actualizado a las 05:00 h.

El lunes por la mañana a través de la ventana abierta he visto patos en un estanque.

Cuando conecté el molinillo eléctrico del desayuno, su zumbido los asustó, echaron a volar y desaparecieron.

El martes me levanté con las uñas ennegrecidas de hundirlas en la tierra para arrancarle sus frutos.

Me las cepillé para limpiarlas y luego cogí del frigorífico productos envasados, con fecha de caducidad, para el desayuno.

El miércoles, piaban bullangueros pájaros en el bosquecillo cercano y en el alféizar de la ventana.

Pero el ruido del molinillo los puso en fuga y se fueron muy lejos.

El jueves, mis uñas habían surcado con fiereza la espalda de mi amante, porque tenían adheridos restos de su piel.

Cuando les pasé el cepillo supe que mi cama estaba vacía. Ancha y blanca, pero siempre vacía.

El viernes, las nubes galopaban a gran velocidad en las capas altas del cielo, como embajadoras de un mar lejano.

Mientras preparaba el café, las aspas del molinillo iban transformándolas en un gris puré urbano, en una lluvia ácida.

Lunes, martes, miércoles, jueves y viernes, tras el molinillo y el cepillo de uñas, tragaba el café, tomaba en segundos el ascensor y cruzaba jadeando el tráfico infernal de la calle, entre imprecaciones y bocinazos para no perder el autobús que me llevaba a la oficina.

Un sábado tiré el cepillo, el molinillo y la llave del apartamento a la bolsa de la basura, salí, la deposité en el contenedor y me fui siguiendo el rumbo incierto de los pájaros y las nubes, buscando patos en un estanque, tierra húmeda y tierna en la que hundir las manos y gitanos y vagabundos con los que hacer el amor.

Ovidio Montoto Rodríguez, pensionista, 70 años, A Coruña.


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