La Voz de Galicia

Las ruinas de Santo Domingo reviven

Pontevedra

López Penide Pontevedra / La VOz

Tras tres años cerrado al público por rehabilitación, el monumento puede volver a visitarse

04 Aug 2016. Actualizado a las 05:00 h.

El desprendimiento de un capitel de las ruinas de Santo Domingo a principios de agosto del 2013 encendió todas las alarmas. Por aquel entonces, se decidió cerrar el inmueble histórico para acometer una serie de obras de reparación, restauración y consolidación, las cuales, tres años después, han concluido permitiendo que ayer se abriese, de nuevo, al público este monumento.

«A labor de intervención foi lenta», reconoció Carlos Valle. Pero es que, como apuntó el director del Museo Provincial, durante estos trabajos los técnicos se percataron de que los elementos que conformar la tracería del rosetón «non estaban estritamente en sentido vertical», por lo que cabía la posibilidad de un nuevo desprendimiento. «A trazaría en lugar de estar vertical, estaba movida», insistió, circunstancia que obligó a realizar una nueva actuación para lo cual fue preciso elaborar un proyecto que aprobase Patrimonio.

Las sorpresas no acabaron ahí. Y es que al actuar sobre el rosetón salió a la luz que algunos de los elementos que lo componen no son de la época original -las ruinas son un magnífico ejemplo del gótico gallego-, sino que fueron introducidos a finales del siglo XIX cuando fue trasladado a su actual emplazamiento. «Nese proceso de trasvase é cando se introducen algúns elementos» que, por otro lado, «están moi ben reproducidos», destacó Valle.

De hecho, tal fue la pericia de los canteros de entonces que solo el ojo de un experto o un especialista en monumentos antiguos podría percatarse de estos «pequenos reaxustes» al llevar a cabo una inspección exhaustiva.

Carlos Valle dejó claro que cualquier persona que haya visitado las ruinas de Santo Domingo antes de su rehabilitación no percibirá cambio alguno, más allá del más que evidente lavado de cara. De igual modo, el director del Museo dejó entrever que, en un futuro cercano, podrían publicarse novedades de carácter científico sobre este edificio, pero, al mismo tiempo, aclaró que solo tendrán trascendencia para los investigadores, no para el general de la ciudadanía.

En todo caso, el principal problema que afecta a las ruinas es lo expuestas que están a la climatología: «É un edificio que sofre moito dende o momento que está diminuído. Queda só a cabeceira e algo do hastial sur do cruceiro». Fue algo en lo que coincidió el diputado de Cultura, Xosé Leal, quien remarcó que este tipo de rehabilitaciones «precisan dun tempo, dun traballo minucioso».

En todo caso, Leal se mostró convencido de que «a longa espera vai servir para que a xente poida gozar destas ruínas da mellor das maneiras posibles. É dos primeiros enclaves que a xente lle gusta visitar en Pontevedra».

Lo cierto es que la de ayer fue una jornada especial para Carlos Valle. Y no lo fue porque las ruinas sean el primer inmueble declarado Monumento Nacional en la provincia, algo que se produjo en 1895, sino porque las ruinas son el germen del actual Museo Provincial. Cuando, a finales del XIX, el Ayuntamiento capitalino solicitó autorización para derribar todo el conjunto para ampliar la Alameda, se constituyó la Sociedad Arqueológica, «o berce do Museo», por la necesidad de salvar el recinto conventual.

Lo cierto es que la apertura de este enclave pilló por sorpresa a los turistas. De los primeros en franquear las puertas del recinto fueron un matrimonio de Almería, Luis y Alicia, quienes, junto con sus dos hijos, veranean en Pontevedra: «Estamos aquí de casualidad», apuntó el primero, quien reconoció que no se esperaban poder visitar las ruinas. «Hemos visto mucha arqueología y está chulo», incidió Luis.

El inmueble se puede visitar de martes a sábado, de 10 a 14 horas y de 17.30 a 20.30 horas, mientras que domingos y festivos es de 11 a 14 de horas. Estos horarios previsiblemente se modificarán en septiembre por cuestiones de luz.


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