Negocio sobre ruedas
Pontevedra
Luis Couto García estuvo varias décadas enseñando a conducir desde la Autoescuela Teucro, actividad que ahora continúan sus tres hijos
24 May 2009. Actualizado a las 02:00 h.
El patriarca, Luis Couto García, cogió la Autoescuela Teucro en el año 1980, tras la jubilación de sus anteriores dueños. Lo hizo junto a su esposa, Saludina Gamallo Muiños. Pero empezó a dar clases de conducir en el año 1966, tras una estancia en Alemania. Tres años después aterrizó en Teucro. Ahora ya está jubilado, pero no es difícil verlo en el centro. Dice que no es necesaria su presencia, porque sus tres hijos, que siguen con el negocio son «competentes de sobra».
Todos sus vástagos son profesores de Educación Vial, pero desempeñan distintas funciones. Gloria, la mayor, se incorporó con 20 años, aunque ya antes iba a echar una mano en el verano. «Me lo pasaba bien porque había mucha gente joven», recuerda. Ahora se encarga de las clases teóricas, pero también dio prácticas. Estudió Informática y confiesa que no le gustaba mucho trabajar con gente, «pero ahora me encuentro muy a gusto».
Cliente tipo
Su hermano, José Luis, se dedica en exclusiva a las prácticas, y la menor, Pilar, se encarga de la parte administrativa y despacho. Estudió Graduado Social y es la única que no dio clases prácticas, aunque sí teóricas.
En cuanto al cliente tipo, comentan que hay de todo, aunque muchos llegan con los 18 años recién cumplidos, y también hay amas de casa que quieren acceder al mercado laboral. La crisis no se nota porque hoy en día «sacar el permiso de conducir es casi una necesidad» y cada vez se hace más visible la presencia de personas que acuden a realizar el permiso profesional «para buscarse un poco la vida».
Consideran que la gente que quiere aprender, sale de la autoescuela sabiendo conducir. Todos están de acuerdo en que una persona que llega sin idea, lo ideal es que haga entre 25 y 30 prácticas, «para aprender el manejo del coche y poder desenvolverse sola en la calle». No obstante, Gloria incide en que la experiencia se va adquiriendo al conducir, pero «cuanto mejor preparada salgas de la autoescuela, mucho mejor». Los alumnos suelen hacer una media de veinte prácticas, aunque algunos menos. Pero el patriarca recuerda a alguno que necesitó hacer 150 para aprobar.
Por lo que respecta a la parte teórica, la gente joven no suele tener problemas aunque Gloria comenta que a veces, gente mayor sin haber estudiado prácticamente nada, también lo hace muy bien. «El problema -señala- es saber razonar. Hay personas que estudiaron una carrera, pero sin embargo les cuestan las preguntas tipo test, independientemente de que sean mayores o jóvenes».
Estrés en días de examen
Sobre los inconvenientes de su actividad, las chicas comentan que «nos involucramos muchos, vivimos demasiado nuestra profesión». Algo en lo que está de acuerdo su padre, Luis Couto, que recuerda con estrés los días de los exámenes. «Tienes una relación muy cercana con los alumnos y te disgustas cuando suspenden». José Luis, que también comparte esa opinión, afirma que la gente en general no conduce bien y aboga por el reciclaje de las personas que tienen el permiso desde hace mucho tiempo. «Una o dos prácticas -añade- vendrían muy bien para recordar normas que se olvidan». En cuanto a los accidentes, considera que la mayoría son evitables y los achaca a despistes y a falta de preparación. «La gente pasa en las glorietas como si fuese un cruce normal, pero si tienes una formación y sabes el peligro que hay, vas con precaución y yendo despacio, aunque hubiera un golpe, sería mucho menor».
En el año 1991 abrieron otra autoescuela, con el mismo nombre de Teucro, en Ponte Caldelas. «Teníamos muchos clientes de esa zona, fuimos por allí, y decidimos abrir, cosa que hicimos en septiembre de 1991». Al principio, la atendian ellos mismos, pero ahora están exclusivamente en la de Pontevedra, y en la otra, tienen a dos empleados.