La Voz de Galicia

Una obra de vértigo

Pontevedra

Leopoldo Centeno

09 Apr 2009. Actualizado a las 02:00 h.

Pese al No comment, haremos nuestro habitual comentario. La pieza teatral que hemos presenciado, es una obra por todo lo alto, una obra de vértigo, sita en un edificio en construcción durante el primer cuarto del siglo pasado en la isla de Manhattan (Nueva York), cuando por necesidades de espacio, las edificaciones crecían hasta rascar el cielo.

Unos obreros trabajan en la planta 81, donde no sólo tienen su puesto de trabajo sino también su hábitat, dado que allí también comían, tenían sus ratos de ocio, iban al servicio, dormían? Allí vivían tres emigrados. Procedentes de diversos países del mundo, representando culturas, costumbres e idiomas diferentes, el azar les unió en su puesto laboral, donde establecen lazos de amistad y comunicación.

Telaraña de humor

Estos tres trabajadores tejen una telaraña de humor en su convivencia, dado que el fin de estas personas era el mismo: sus aspiraciones, trabajos y privaciones iban encaminados a ganar un elemental sustento para ellos y sus familias. Buen humor, buen rollo, buena camaradería y buena sincronización de movimientos, puesto que deambular a 250 metros de altura del nivel de la calle, sobre andamios y tablas del encofrado, era todo un número de equilibrio, no ya sólo corporal sino mental.

Esta es la temática que aborda el autor y director de Obra (No comment), Francisco Cadaval (Quico). La puesta en escena corrió a cargo de la compañía Producións Teatrais Excéntricas, invitada por Caixanova para su Centro Social de Pontevedra, donde ha tenido lugar la representación.

Tres conocidos actores de la pequeña pantalla y otros medios, dieron vida a varios personajes de la obra: Borja Fernández, como Cracovia (procedente de Polonia), Víctor Mosqueira, en el papel de Loló (del Mediterráneo occidental) y Marcos Orsi, en el rol de Pernambuco (procedente de la ex Guayana brasileña), protagonizaron esta comedia con tintes agridulces donde, al principio, la mímica imperaba para hacerse entender, el chapurreo entre ellos era evidente, luego el lenguaje ya se fue haciendo mas inteligible.

El ángel de la guarda velaba por su integridad (durmiendo se escurrían hacia el vacío). Comentaban entre sí el recuerdo de la escuela, los sueños con la familia, el cine, los amores, la patria (una frase de la trama, referida al lugar donde se trabaja: "A obra é a verdadeira patria do operario"); incluso ofrecen un número de claquet y, sobre todo, la curiosa situación de comer encima de un andamio, compartiendo las viandas, sobre el infinito vacío que había a sus pies (ello nos hizo recordar la pasada década de los 50, cuando en nuestros pagos los obreros comían a pie de obra y traían su tartera que a veces calentaban y a la cual llamaban O gato negro); hasta aflora la crisis económica del país donde estaban trabajando ("A obra parou. Estamos en crise"), etcétera.

Música en directo

En resumen: Obra (No comment) es un cúmulo de estampas bien hilvanadas por Quico Cadaval, cual retrato de una época, interpretadas con naturalidad y verismo por los tres actores intervinientes, a los que hay que añadir el pianista Suso Alonso que, en un lateral del escenario, amenizó hábilmente la representación, interpretando en directo música norteamericana de la época (ragtime, foxtrot, dixie, blues), dándole un carácter de singularidad al desbloquear la tensión de la obra. Al final, actores y pianista fueron muy aplaudidos.


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