La Voz de Galicia

El carnaval en el corazón

Pontevedra

María Conde

Estos días apuran los preparativos para la semana del entroido desde su comparsa, Amoriños de Bora, que José fundó con unos amigos hace 18 años

08 Feb 2009. Actualizado a las 02:00 h.

Damián tenía tres añitos cuando participó en su primer desfile de carnaval. Fue en 1991, el año en que su padre, José Manuel y su madre, Feli, fundaron con otras cuatro parejas de amigos la comparsa Amoriños de Bora, la misma que ha ganado nada menos que nueve ediciones del desfile del entroido pontevedrés.

«Estábamos en la discoteca Daniel -recuerda el padre- y dijimos ¿nos disfrazamos? Venga. ¿Y llevamos música? De aquella nos pagaban 15.000 pesetas por llevar instrumentos y ser un mínimo de quince personas. Entonces decidimos ir como comparsa. Al final ese año nos juntamos treinta personas». Desde entonces, Amoriños -que toma su nombre de un antiguo grupo de gaitas de Bora- ha llegado a contar con 73 miembros, aunque en el próximo entroido que comienza el día 20 serán 52 los participantes. Todos ellos llevan, desde el principio, como símbolo «un corazón en nuestro corazón».

José Manuel confiesa que desde siempre le gustó el carnaval, «desfilar tocando y bailando». Más bien debe ser fascinación, porque si no, difícilmente se entiende que desde septiembre él y los demás Amoriños acudan diariamente a la cita para preparar los atuendos, la música y las canciones para la murga, en la que también participan desde hace tres ediciones. «Hay años flojos que pierdes un poco el ánimo -añade-. Ahora casi más es el compromiso, pero de toda la gente. Llevas 19 años con la comparsa y no la vas a dejar».

«Personalmente -añade el fundador- ahora me gusta más la murga». Su hijo Damián se decanta primero por el desfile, «porque yo en la murga no actúo, pero también me gusta la Mostra da Parodia». «Creo que el de Pontevedra es uno de los mejores carnavales que hay en la comarca», apostilla el joven, cuyo hermano Borja también forma parte del grupo, desde los dos años.

Su agenda para el entroido da vértigo. El viernes los Amoriños estarán en la lectura del pregón; el sábado, en el desfile; el domingo, en Marín; el lunes, si toca, en la primera eliminatoria de murgas; el martes, en la Parodia; el miércoles, un desfile en Bora o también murgas; el jueves, si llegan, está la final de las murgas y el viernes, el entierro de Ravachol. Pero queda aún la cita del día siguiente en Campo Lameiro y del domingo en Sanxenxo.

Aunque lo suyo es «amoriño» al entroido, José Manuel considera que «todo es mejorable» en el programa. «En muchísimas cosas, por ejemplo el recorrido y la organización -indica-. Fui a Redondela y allí está todo vallado, hay más espacios para los que desfilamos. Aquí no, es un desastre. Últimamente a los críos los ponen delante, llevan esprais y las mamás les ríen las gracias. Te echan espuma, esos líquidos que te estropean los trajes, incluso te tiran los botes. A las mujeres le van pisando o tirando de las plumas... No costaba nada poner unas vallas o cintas, o cuerdas. Al final, casi no tenemos sitio y vamos apretados y para la gente, tampoco es vistoso». También cree que el Concello debería incrementar el personal en la organización del desfile. «Hay solo cuatro personas para preparar la salida. Y cuatro tíos de seguridad en el recorrido que lo único que hacen es apurarnos, no se preocupan de más», apunta.

Más pegas. «En las murgas hay casi tiros por coger sitio y se podría buscar una solución», añade el fundador. «Dos sesiones», propone su hijo. Y la Mostra da Parodia les gustaba más antes, con el recorrido del sambódromo en lugar de las actuaciones en plazas. Tampoco entienden que el programa aún no esté en la calle, ni que a Ravachol no lo presenten ya el primer día.

Para el año, en que cumplirán los veinte en el entroido pontevedrés, José Manuel quiere hacer algo especial: «No sé, quizá llevar algún detalle de cada año, o llevar un traje de cada año, o una exposición de todos».


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