La Voz de Galicia

La top se trae los deberes hechos

Pontevedra

María Conde maria.conde@lavoz.es

14 Mar 2008. Actualizado a las 02:00 h.

Da igual si es profe de Física o química, porque lo cierto es que se trajo los deberes hechos. Dicen que la modelo asturiana Blanca Romero ha sido la única top en toda la trayectoria de la pasarela Pontus Veteris que antes de venir ha pedido a través de su agente información detallada sobre los diseñadores con los que va a desfilar y sobre lo que iba a ponerse ayer por la noche. «Muy profesional», han dicho de ella fuentes cercanas a la organización poco antes de que se subiera al escenario con diseños de las firmas Charoa, Montoto, Toypes, María Mariño y Araújo Piel. En las horas previas al desfile, como es ya una tradición, Blanca Romero compartió comida con la directiva de la Cámara de Comercio y con algunos de los diseñadores de Pontus Veteris, esta vez en el restaurante Nino, propiedad del hermano de Ricardo Mirón, presidente de la entidad cameral, Ricardo Mirón. A Romero y a los Mirón los une...: su origen asturiano, algo que al parecer ha destacado también la top, quien por cierto disfrutó de una suculenta comida donde no faltaron el pulpo á feira, los pimientos de piquillo o el licor café, del que se mostró entusiasta. Parece que menos que ella -para que luego digan- comió José Manuel Parada, del que dicen que la gusta probar más que comer. Parada acudió por segunda vez a la cita con la moda gallega de nuevo porque su sobrino era uno de los modelos del desfile.

Blanca Romero reconoció que, antes de que le propusieran este desfile, no tenía ni idea de lo que era Pontus Veteris. Pero sí habló excelencias de la moda gallega, sobre todo de su gran amigo Antonio Pernas, «que es del que más ropa uso». También recordó sus veranos de niña en Galicia, «en A Coruña, en las Rías Altas», en los que se compraba también prendas de otra marca gallega, Amarras. Sobre gustos, es bastante sencilla: un pantalón negro, los vaqueros y una camiseta de tirantes son los básicos que no pueden faltar en su armario. Y aunque comenta que le encanta el color negro, confiesa que últimamente en su vestuario ha ido incorporando otros como el blanco, «porque si no, al final siempre vamos vestidas igual». La modelo ha llamado mucho la atención por sus continuos cambios de look, pero ella asegura que todos se los hizo el mismo año. «Llevaba toda la vida igual -explica- y fue un año que aproveché e hice todos los cambios. Me desquité. Pero ahora por mi personaje en la serie no me puedo cortar el pelo ni hacer nada, o sea, que empiezan a salirme los rizos otra vez». Aunque en los últimos tiempos está más centrada en su faceta de actriz, pronto la veremos compartiendo tema con Sidonie en su otra vertiente de cantante, para la que usó el nombre de La Perra. «Disfruto mucho desfilando, también en los rodajes... Entrego lo mismo en todo lo que hago y por eso disfruto igual», indica. Y se preguntarán ¿Por qué ese nombre artístico? «No sé, me gusta -aclara-. El Cigala no es una cigala... Está Juan Perro... Dentro de la música no se miran con tanta delicadeza los nombres».

La tienda que uno de los diseñadores fijos de Pontus Veteris, Florentino, tenía en la rúa Principal de Lalín vuelve a abrir hoy totalmente renovada en el número 16 de la rúa Matemático Rodríguez. En ella se presenta la colección primavera-verano que obtuvo un gran éxito en la Feria Bread&Butter celebrada en Barcelona. A esta tienda se añaden en Lalín dos oulets en la rúa Pintor Laxeiro y en centro comercial Pontiñas. Florentino inaugurará en breve otras dos tiendas propias en Vigo y en París, que se sumarán a la del Pazo Sarela de Compostela y la del centro comercial Xanadú, en la capital de España. Todas ellas basadas en las tres premisas del estilo de la marca: diseño, innovación y calidad.


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