La Voz de Galicia

Profeta en su tierra

Pontevedra

Praza da Ferrería Galicia está en su máximo esplendor del ciclismo. Serpentinas amarillas invadieron la avenida de Montero Ríos para rendir homenaje a un emocionado Óscar Pereiro

29 Jul 2006. Actualizado a las 07:00 h.

Pasaba de la una de la tarde cuando un «gracias, Pontevedra» desembocó en un aplauso popular para Óscar Pereiro. El mejor ciclista gallego de la historia estaba emocionado, y no era para menos. Su provincia salió a la calle durante la mañana para celebrar el éxito sobre las bicicletas, como debe ser. Una multitud de compañeros, vecinos y amigos acompañaron al deportista por las dieciséis calles de la ciudad, en lo que terminó siendo un desfile de caras conocidas y aficionados del deporte que no quisieron perderse la carrera. Ya en la meta, le esperaban su esposa María, sus padres y el pequeño Juan, que con tan sólo ocho meses protagonizó las fotos más tiernas del Tour, subido al podio en los brazos de su padre. Autoridades sobre ruedas Aficionados, vecinos y caras conocidas no quisieron faltar a la cita. El piloto Xacob Agra y figuras del ciclismo como Evaristo Portela, Manuel Carrera y Álvaro Pino participaron en la marcha a la ciudad, que duró unos veinte minutos. El presidente del Pontevedra Club de Fútbol, Nino Mirón, pedaleó a pocos metros de Rafael Louzán, titular de la Diputación, quien demostró estar en un estupendo estado físico sudando la camisa a rayas al lado de Pereiro. La más atrevida de las políticas fue la diputada de Mos, Nidia Arévalo, que cumplió con todo el trayecto y reconoció, ya en meta, que «estoy en forma, pero con cierto dolor de espalda». El mejor equipado de la jornada fue, sin duda, José Juan Durán, vestido al más puro estilo Induraín. Teresa Pedrosa, ataviada con la camiseta amarilla, no se animó a hacer deporte. Lo mismo que Teresa Casal, quien muy glamourosa, no se atrevió con la bici y esperó para felicitar al ciclista a su llegada. Chano Esperón y Cáceres tampoco quisieron faltar a la cita, aunque vestidos de calle. «Los únicos que no estarán contentos serán los barrenderos», dijo el ciclista bañado en serpentinas de color amarillo que en varias ocasiones volaron sobre el campeón. El homenaje a Pereiro llega en un momento agridulce para el ciclista, cuando se desconoce, por ahora, cual será su puesto definitivo en esta edición del Tour. Tras firmar en el libro de oro de la Diputación, Pereiro aclaró que ayer era un día para celebrar el segundo puesto, «que es un muy buen lugar, aunque Miguelito nos tenía acostumbrados a quedar primeros», y que «hasta que tenga un papel oficial que confirme el dopping, apoyaré a Landis porque es mi amigo». Óscar Pereiro asegura que no defiende ninguna postura, pero considera que «hasta que se demuestre lo contrario todo el mundo es inocente». Recargando las pilas Tras sudar la camiseta, no podía ser de otra forma, nuestros políticos y el campeón de Mos, rodeado de su familia, recargaron energías con una comilona en el restaurante «La Hazienda del Vino». El menú, compuesto por navajas, camarones, ensalada de pulpo, ensalada de pollo y entrecot de buey, bajó acompañado de un buen alvariño. El ciclista, aunque reconoce que estos días han sido muy especiales, se confiesa tan cansado que «hasta echo de menos mi carácter optimista y extrovertido, porque no he recuperado fuerzas desde que terminó el Tour». Óscar Pereiro pondrá fin en dos días a las celebraciónes para volver a entrenar. Mientras, disfruta de unos días en los que, según dice, «se están cumpliendo sueños de cuando era niño».


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