Canogar revisa cinco décadas de trayectoria en el Museo
Pontevedra
El artista toledano inauguró ayer su retrospectiva en el Sarmiento La muestra del Sarmiento reúne medio centenar de piezas, desde su periodo del informalismo y como fundador del grupo El Paso hasta su obra más reciente
07 Apr 2006. Actualizado a las 07:00 h.
?Mis períodos artísticos se han ido encapsulando en décadas -explicó ayer Rafael Canogar en Pontevedra-. Voy evolucionando por necesidad, coherencia conmigo mismo y por no repetirme y encasillarme, y para buscar la aventura de lo nuevo y experimental». El artista toledano, nacido en 1935, presenta desde ayer en el Museo Provincial la retrospectiva de su obra, que incluye además su trabajo más reciente. Organizada por Caixanova, la exposición reúne alrededor de medio centenar de obras, que resumen los distintos periodos de Canogar, uno de los fundadores del grupo El Paso a mediados de los 50. El creador explicó que supo su vocación cuando tenía quince años. Tras estudiar en el taller de Daniel Vázquez Díaz «sabía que la vanguardia del informalismo era lo que me interesaba». Durante diez años trabajó en esta estética. «Parecía que se nos abrían todas las puertas -comentó-. Nunca antes el arte había tenido tanta libertad, en materiales, conceptos nuevos... España llega algo tarde a esa vanguardia, pero con una enorme personalidad». Conscientes de las carencias que el panorama artístico presentaba en España en la época, Canogar y sus compañeros de El Paso quisieron normalizar la situación. «Nunca antes el arte español había tenido tanta atención mundial -matizó-. Curiosamente se hizo casi sin ayuda, sin galerías ni museos. El tiempo nos ha hecho pasar el testigo... Esa posición se ha perdido, quizás porque hoy hay demasiada información. Quizás elegir el arte que se hace en otro sitio por actual no sea el mejor camino». Sin embargo, reconoce que los jóvenes valores de hoy en día están utilizando lo que surge de ese gran período sin saberlo». Testimonio de una lucha A finales de los 60, Canogar evolucionó hacia una figuración abstracta, donde toma el protagonismo el cuerpo humano, del que el creador selecciona imágenes «para hablar de la violencia y tortura» en la etapa franquista y se adentra en la escultura. Posteriormente, en los 75, la apertura del país permite al artista liberarse «de esa función notarial de dar testimonio de la lucha de la sociedad». Los materiales son ahora la ropa que Canogar estira y endurece con materiales como el poliéster, mientras que el cuerpo humano va desapareciendo. De ahí, Canogar siente la necesidad de regresar a la pintura. Tras una primera etapa en la que opta por «crear una superficie que llena el cuadro», vuelve a introducir la imagen en los 80, mientras que a partir del 92 regresa a una nueva abstracción. En su último período, en el que sigue trabajando y del que la muestra exhibe «fragmentos», el toledano experimenta con la fragmentación de materiales como el cristal o la pasta de papel. Los fondos expuestos pertenecen al propio artista, de hecho estaban colgados en su estudio. Incluso muchos de ellos ha tenido que recuperarlos, hasta el punto de adquirirlos a particulares y en subastas. «Me da mucha rabia comprarlos al precio que me piden ahora», ironizó.