Un cierre sin despedida
Pontevedra
Pocos espectadores acudieron ayer a la última proyección de los Minicines V de Vilagarcía El de ayer podría haber sido un día más en la historia de los Minicines V de Vilagarcía: había dos películas en cartel y muy poco público en las salas. Pero la normalidad era ficticia, como las historias que contaron durante 16 años los proyectores de ese cine. Porque el de ayer era, en realidad, el último día. La apertura de nuevas salas cinematográficas en el municipio arousano puso contra las cuerdas a las dos pequeñas pantallas. Sus propietarios se esforzaron por atar a los espectadores a sus asientos. Pero las remodelaciones y los cambios llegaron tarde, cuando la sentencia ya estaba dictada.
31 Mar 2002. Actualizado a las 07:00 h.
R.E. VILAGARCÍA Regreso al futuro y El color púrpura fueron las dos películas que inauguraron los Minicines V. «Fue el 26 de marzo de 1986, a las ocho de la tarde», recordaba ayer quien durante 16 años se ocupó de vigilar la puerta y acomodar a los espectadores. Ayer se despedía de ese trabajo. Y como él, los otros cinco integrantes de la plantilla que se encargó de las instalaciones desde el momento de su apertura hasta el del último pase. No fueron muchos los vilagarcianos que acudieron a las últimas proyecciones. Si con Titanic la sala se había llenado hasta los topes -«aquella película sí que causó un auténtico furor»-, ni el sentimentalismo ni la buena crítica de Mulholland Drive y Training Day consiguieron levantar la venta de entradas. «Hombre, empieza la época mala para las salas de cine. Ahora, en cuanto sale el sol, la gente se va a la playa», explicaba uno de sus propietarios, Gonzalo Bóveda. Sentado en la entrada del edificio, cerca de una negra silueta de Marilyn Monroe, intercambiaba recuerdos con sus compañeros de travesía cinematográfica. Una travesía «muy tranquila» que comenzó cuando las entradas costaban tan sólo 200 pesetas (1,20 euros). «¿Tan poco?», preguntaba Bóveda. «Sí, que en la general del Arosa iban a 175», respondía uno de los encargados de la taquilla. Desde entonces las cosas han cambiado tanto como el precio de la entrada, que ahora estaba fijado en las 600 pesetas. «Mejor dicho, 3,60 euros». Con el Arosa y el Fantasio cerrados por la falta de espectadores, los Minicines V sobrevivieron hasta que la apertura de las siete salas del complejo Gran Arousa pudo con ellos. «Son muchas salas para una ciudad como Vilagarcía».