¡Pobre Diablo!
Pontevedra
Los niños que participaron en la festa do demo la emprendieron con el rabo de Lucifer
23 Aug 2001. Actualizado a las 07:00 h.
«Hay que ir a tirarle de la cola, que la abuela le tiraba siempre de la cola», incitaba ayer una madre a su hija cuando vio al diablo de la Festa do Demo circular por las calles de Pontevedra. Y claro, la niña salió disparada a la caza del rabo. Total, que se amontonó un tropel de chavales hasta dejar al demo como el rosario de la aurora. «Si jugamos, jugamos todos, pero no nos vayamos a enfadar», insistía el actor Miro Magariño desde su disfraz de Lucifer. «Los niños no le tienen miedo a este demo», comentaba Adela Rey Estévez, que vivió la fiesta hace cincuenta años. «Aquel era como cuasimodo -recuerda Arturo Raposo, de 61 años- vendía lotería por las calles porque tenía una deficiencia. Ese sí que era endemoniado». Dos veces, una por la mañana y otra por la tarde, se atrevió el diablo a recorrer las calles de la ciudad. Sembró la maldad entre los turistas, ciudadanos y taxistas que circulaban por la Calle Michelena y tuvieron que avanzar a velocidad de a pie hasta que la comitiva desembocó en la fuente luminosa. El perverso acabó la jornada sin rabo pero con la gloria de haber de haber cultivado el pánico en su debut. «Si tengo que hacer de Demo tres días seguidos, palmo», dijo el actor Miro Magariño, que encarnó al personaje tras la dura jornada de ayer.