Empresas
Ourense
DE REOJO | O |
03 Oct 2006. Actualizado a las 07:00 h.
HAY MUCHOS empresarios con el agua al cuello. Muchos empresarios que no duermen si tienen que pagarle a la Seguridad Social y no pueden. Muchos empresarios que piensan cómo van a pagar las nóminas del mes siguiente porque las cosas no van bien. Hay muchos empresarios que, a pesar de todo, salen adelante. Y acaban pagando a la Seguridad Social, a sus trabajadores y ganando dinero. Al fin y al cabo, de eso se trata y no es nada malo. Hay muchos empresarios, también, que se quedan en el camino, que tienen que plantar porque arriesgar, claro, tiene riesgos. Pero en el momento crítico -tanto los que tiran como los que se quedan- no pueden acudir a la Diputación, ni al Concello ni a la Xunta para pedirle que les resuelvan la papeleta. No hay lloros que valgan. Ninguna administración les va a dar el dinero que necesitan para tapar sus agujeros. En el momento crítico, si hubieran dejado de pagar a sus trabajadores, tendrían una concentración sindical a las puertas de su empresa. En pancartas lo llamarían explotador. Y darían ruedas de prensa. Pero si en vez de muebles o de ropa se fabrican goles, la cosa cambia. El Ourense ha tenido el respaldo de las instituciones y se ha llevado millones y millones que no van a ver pasar los que pasan del balón. El Ourense no paga a sus jugadores pero nadie dice nada, nadie reclama ni se indigna. Como mucho, que hay que salvar el club. Queda, antes de echar el cierre, el argumento de la promoción del deporte, de la tradición rojilla. Lo siento, no me vale. Para hacer deporte no hace falta ir a O Couto. Si de cien mil habitantes sólo le interesa a mil ir al campo los domingos quizás signifique que -nunca creí que diría esto- el fútbol es minoritario en Ourense. Al margen de eso, debería ser, al menos, digno.