La torre de A Forxa
Ourense
LA OTRA RIQUEZA OURENSANA Situada en Porqueira, forma parte de la red de fortalezas limianas que protegían la frontera con el viejo Reino de Portugal Caminamos hoy hacia tierras de A Limia, jalonadas por una lista de castillos de los que hoy quedan esbeltas torres como la de A Forxa, en Porqueira. Nos movemos por un territorio fronterizo en el que se encuentra éste y otros castillos gallegos «que tambén foram portugueses», según el investigador luso José Dias Baptista. Y lo fueron bien por estar construidos por canteros de aquel país -torre de Celme- o porque tropas lusas los conquistaran y defendieran. En los tiempos de Doña Teresa, dice Baptista, había mucha distancia entre ambas partes de la frontera. La Torre de A Forxa nos soprende con su empaque gris sobre el verde del paisaje.
15 Dec 2000. Actualizado a las 06:00 h.
Porqueira tuvo castillo y monasterio. Del primero nos queda la torre del homenaje. El objetivo de estas torres en la comarca no era otro que proteger los accesos desde Portugal. Parece que fue levantada en el siglo XI o en el XII. Los estudiosos dicen que el aparejo que posee data de la segunda centuria citada. Otros suponen que el monumento es de la época sueva. En los documentos consta que en el año 1157 el rey Alfonso VII cedió este castillo a la Catedral de Ourense. En 1387 el castillo fue ocupado por el Duque de Lancaster en pleno tiempo de contiendas por la corona de Pedro I. En la segunda mitad del siglo XV, esta fortaleza de Porqueira, que pertenecía a la Casa de Monterrei, sufrió los efectos del levantamiento de los Irmandiños. Ya en la Edad Moderna, el castillo se fue desmembrando quedando visible su torre. En en siglo XIX fue sede de las oficinas del Concello de Porqueira y años después pasó a manos de un particular. Quienes conocen bien el paso de esta mole por la historia aseguran que el hecho de caer en manos privadas le provocó una situación de peligro puesto que más de una vez se pusieron a la venta sus sillares. Esta torre está coronada de ménsulas y le faltan las almenas. Su estado de conservación es bueno. Al visitante le llamará la atención que este castillo se ubicara en una esquina del valle y curiosamente no en la cima de la montaña. Su función era la de impedir el paso desde Portugal por la vega del Limia.