Un Nobel para Pedro Sánchez
Opinión
21 Mar 2026. Actualizado a las 05:00 h.
Algunos militantes influyentes y dirigentes del Partido Socialista difunden confidencias en voz baja en ese universo del rumor que es el susurro político de la villa y corte madrileña. Mantienen la tesis de que el presidente Sánchez podría optar este año al premio Nobel de la Paz, y tendría posibilidades de hacerse con él.
Su liderazgo en la cúspide de la socialdemocracia europea, como presidente de la Internacional Socialista, y sus planteamientos frente a Trump defendiendo urbi et orbe el «no a la guerra» lo han posicionado, según alguna prensa internacional, desde el Financial Times o el Berliner Zeitung al New York Times, como un valiente defensor que supo reinterpretar la vieja doctrina socialdemócrata de Brand y Palme y convertirse en adalid de la izquierda populista en Europa.
Al presidente Sánchez lo denomina cierta prensa norteamericana la «némesis de Trump», lo que ha dado alas a los defensores de su gestión pública para difundir la conveniencia de que puede ser merecedor de un premio Nobel. Sostienen que también han sido ganadores Pérez Esquivel o Rigoberta Menchú, activistas defensores de la palabra y la paz.
Trump abogó por la concesión del premio para sí mismo y al final, después de casi suplicarlo y de amplificar sus méritos, se lo otorgaron a la líder venezolana María Corina Machado, quien en un gesto inexplicable se lo entregó al presidente estadounidense.
Trump y Sánchez tienen características personales comunes: ambos pretenden perpetuarse en el poder, son presuntuosos, ególatras y narcisistas, cambian frecuentemente de opinión, dicen digo donde antes dijeron Diego, sienten escaso respeto por sus respectivos parlamentos y entienden el populismo de manera parecida.
Quizá el presidente Sánchez debiera concurrir al Nobel de Literatura, por su extraordinaria afición al relato político como nuevo genero narrativo. Seguiría los pasos de Churchill, que fue premiado en 1953 con tan importante galardón.
La historia de los Nobel está llena de frustraciones. Premios cantados que nunca fueron concedidos son, entre otros, los que no obtuvieron Borges, Lobo Antunes o Murakami. Sartre lo rechazó, y en la historia de los Nobel se cuenta la nominación que un parlamentario sueco realizó proponiendo en 1939 a Adolf Hitler por el pacto de Múnich, propuesta que fue retirada debido al escándalo que produjo.
Por ahora, la alternativa del Nobel para Sánchez no pasa del rumor en los mentideros políticos cercanos al PSOE. Sigamos el tema.