Una deformación grotesca
Opinión
24 May 2021. Actualizado a las 09:40 h.
Son tiempos valleinclanescos estos que vivimos. Deletéreos. Creo que la literatura de Valle-Inclán era una máscara contra el veneno de los días: ocultaba, para no hacerla más dolorosa, la realidad. La barroquizaba. Le daba vueltas para evidenciar la mediocridad de gobernantes y jerarcas. Ramón Gómez de la Serna dijo, precisamente, que Valle Inclán era «la mejor máscara a pie que cruzaba la calle de Alcalá». No fue una descripción física sino, en realidad, una etopeya: un espejo moral. El suyo y el nuestro son tiempos de máscaras en que los políticos juegan un papel principal. Es que en ocasiones hay que ponerse una máscara para transitar los días y las noches, ya sin alarma, de este territorio nuestro. Esta España que zozobra, como balandro, asolada por la indolencia. El caos propiciado por la ausencia de una ley de pandemias, algo que la oposición y los presidentes autonómicos solicitaron en múltiples ocasiones, es la definición del Gobierno central. El caos en Ceuta, lo mismo. El Gobierno se ha enamorado de la perplejidad. Los jueces, a falta de una ley de pandemias, se han convertido en especialistas en inmunología. A su trabajo diligente se ha añadido este de tener que decidir qué se puede hacer y qué no para contener una epidemia. Si no fuera cierto, se trataría de una pesadilla. Pero en un país en que se desconoce aún el número de fallecidos por covid, el PIB, la deuda, el paro, pero en que conocemos el mundo del 2050, todo es posible.
Vuelvo al esperpento. Regreso a Valle a menudo. No solo para entenderlo más y seguir gozando con él, sino para intentar comprender esta época que me tocó vivir: tan vulgar en lo político, tan cicatera en lo literario y tan pesebrista en lo social. Vuelvo a él a menudo, con devoción. Y siempre descubro en su obra márgenes novedosos. Por eso es un clásico: porque crece su pertinencia en momentos de pensamiento débil como estos que vivimos: tiempos «inclusivos» que en realidad son tiempos de «exclusión» (¿nuestra RAG va a decir algo sobre las absurdas dobleces del género?). Precisamos Luces de Bohemia: alguien que nos despierte de esta alucinación sanitaria, económica y política. Un halo de modernidad, ahora que los progresistas asumen una superioridad moral ofensiva. Han elegido el enredo como modo de actuar. Un ejemplo: hace un par de semanas el ministro de Justicia decía en un periódico madrileño que se crearía una nueva ley para sortear situaciones sanitarias graves, y horas después lo contrario. Los intelectuales orgánicos -«el mundo de la cultura»- callan ante este constante oprobio a la inteligencia. Vivimos en medio del caos legislativo y jurídico, pero silencio. La inteligencia ha muerto, viva la inteligencia.
Valle se rebelaba contra Romanones o Maura, Alfonso XIII o Castelar. Hay que rebelarse contra el Gobierno y contra la oposición, blandengue y dócil. «España es una deformación grotesca de la civilización europea», afirmaba don Ramón. En mayo del 2021, yo repito lo mismo.