El mal olor de pies o la bromhidrosis
Opinión
15 Jan 2021. Actualizado a las 05:00 h.
El mal olor en los pies no siempre se debe a la falta de higiene. En la mayoría de los casos es por un mal funcionamiento de las glándulas sudoríparas. Tampoco un aumento de la sudoración de los pies (hiperhidrosis) implica necesariamente que los pies huelan peor. Lo que produce el mal olor, conocido como bromhidrosis o podobromhidrosis, es la descomposición del sudor por las bacterias de la piel, generando ácido graso y amonio. El sudor es agua en casi su totalidad. Lo que causa el olor son los microorganismos que todo el mundo tiene en la piel y los que se adhieren a ella como consecuencia de un mal cuidado o de una exposición excesiva a ambientes húmedos.
Existen diferentes motivos por los que se puede desarrollar la bromhidrosis plantar. Principalmente puede deberse al metabolismo, a problemas en la tiroides y la glándula suprarrenal e incluso a la ingesta de determinados medicamentos, aunque lo más frecuente es que se deba a infecciones bacterianas o por hongos. En cuanto al aumento o alteración del sudor en los pies, en la mayoría de los casos se debe a causas genéticas. Las plantas de los pies siempre tienen que mantener un nivel mínimo de humedad para preservar la integridad de su piel.
Para evitar el mal olor es fundamental mantener una buena higiene en los pies. Desde el Colexio de Podólogos de Galicia recomendamos unas pautas básicas generales: siempre se deben utilizar calcetines limpios y cambiarlos cada día, incluso varias veces al día si la sudoración es excesiva, como cuando se practica algún deporte. Además es importante que los calcetines sean de materiales transpirables, como los de algodón o los técnicos, y evitar otros sintéticos como el nylon (medias). Los zapatos deben ser cómodos y de material transpirable o de cuero. Además deben airearse después de usarlos. Esto evitará que crezcan bacterias en el calzado y que se acumule la humedad en ellos.
En cuanto a la higiene del pie, lo mejor es lavarlos en agua tibia con jabón antimicrobiano o de pH ácido. Si aun llevando estas pautas a cabo no se consigue eliminar el mal olor, entonces es el momento de acudir al podólogo para que examine la causa y establezca un diagnóstico y un tratamiento adecuados.