El fin se acerca
Opinión
24 Jun 2019. Actualizado a las 05:00 h.
Ni siquiera Agnes la Chalada podría haberlo previsto en sus buenas y acertadas profecías. Quizá ni siquiera Terry Pratchett, que pintaba universos hilarantes de octarino, el color de la magia, podría haber imaginado lo que ha ocurrido con la adaptación televisiva de Buenos presagios. Es un chiste que bien habría poder contado el comandante Vimes. O una de esas situaciones absurdas en las que acaba siempre sumergido Rincewind. Yaya Ceravieja se habría quitado el sombrero para empezar a repartir estopa. He aquí un argumento: un grupo ultrarreligioso empieza una campaña de recogida de firmas para pedir a Netflix que cancele la miniserie... que es de Amazon Prime. Veinte mil personas lo han apoyado. Es, quizá, el mejor titular que define este mundo, en que la indignación mana directamente de la ignorancia. No saben quién produce la serie. Seguramente ni siquiera hayan visto la serie. Quizá ni siquiera supiesen hasta ese mismo instante que existe esa serie, la historia de como un ángel y un demonio, acostumbrados ya a vivir entre humanos, unen fuerzas para parar el Armaggedon mientras Frances McDormand hace un cameo endiosada. Pero ay, alguien levanta la primera horquilla, enciende la primera antorcha, y la masa enfurecida se lanza. Qué mejor homenaje a Terry Pratchett que este esperpento sociológico. Ya lo dice Agnes la Chalada. Bienvenidos al fin de los tiempos.