La Voz de Galicia

Los mil perdones

Opinión

Mariluz Ferreiro

11 Nov 2015. Actualizado a las 05:00 h.

Aquellos eran tiempos de gatillo fácil. Estos son de contrición. Tony Blair ha pedido perdón por la invasión de Irak. Aunque las armas de destrucción masiva de Sadam Huseín fueran reales, su amenaza y sus abominaciones, que las había, no les llegan ni a la suela del zapato a las del Estado Islámico. Es curioso disculparse por una guerra como si hubieras derramado tu café sobre la camisa del tipo de al lado. Así de sencillo. Después de mudarse de Downing Street, Blair fue representante del Cuarteto negociador para Oriente Medio.

Martin Winterkorn entonó el mea culpa cuando estalló el escándalo de Volkswagen. Después renunció a su puesto de director ejecutivo. Bild am Sonntag publicó recientemente que en el grupo de automoción reinó durante los últimos años la cultura del miedo. Los ingenieros tenían la encomienda de reducir emisiones «por lo civil o por lo criminal», que diría Luis Aragonés. Que la realidad no te estropee las previsiones de la cúpula, aunque haya que cometer un delito. Tras su paso por Volkswagen, las cuentas bancarias de Winterkorn solo hay que imaginárselas y, si es necesario, serán de mucha utilidad ante la ofensiva judicial que se le presenta a la compañía. El lío le ha costado el puesto, pero está por ver que pierda su nivel de vida. No pueden decir lo mismo los operarios que sufren ya los recortes de producción.

Para algunos, la vida sigue igual tras la tormenta. Se ve en las panorámicas, pero también en el primer plano. Poco o nada le sucede a ese alcalde responsable de un desastre urbanístico irreversible o al ministro que le pone la penúltima bomba al sistema educativo o al financiero que juega a los dados con el destino de otros. Muchos flirtean con aquello de «la historia me absolverá». Las absoluciones y condenas, mejor cuanto antes.


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