Pompeya se cae
Opinión
25 May 2014. Actualizado a las 07:00 h.
Uno de los lugares más visitados de Italia es un negocio fabuloso que reparte dinero y pedazos. Cada vez se suceden casi por igual dos tipos de noticias sobre la ciudad de Pompeya: que se cae a trozos o, directamente, los roban y que se pondrá en marcha un plan estupendo para cuidarla como se merece. Hay demasiados intereses creados como para romper ese círculo vicioso, que demuestra una vez más que los seres humanos no respetamos nada. Un pueblo que no respeta su pasado y un pueblo que no planifica su futuro solo es un pueblo que esmaga el presente. Y eso es lo que está haciendo Italia con Pompeya. El caos empezó en la era berlusconiana cuando todo lo que sonase a cultura de la auténtica había que despreciarlo. Lo que antes se cuida con un equipo de técnicos que vigilaban las zonas susceptibles de sufrir daños tras las lluvias, por ejemplo, ahora ni se mira. O se mira para otro lado. Apenas hay visitantes que controlan a las hordas de turistas, que no viajeros (los viajeros suelen ser de otra madera). Y así está la ciudad sepultada por el Vesubio en el año 79 después de Cristo, que luego fue reencontrada en 1748, a punto de irse a pique en el siglo XXI.