La muerte del cine
Opinión
20 Nov 2013. Actualizado a las 07:00 h.
Al teatro le bajan el telón cada dos o tres meses. A la novela la entierran cada año, y después llega Murakami y vende un millón de ejemplares en unas semanas. Qué manía con asociar cultura con muerte, cuando no hay nada más vivo que contar pasiones y terrores. Así es que cada vez que los cines hacen promociones en sus precios vuelven las colas y adiós a la muerte del cine. Muy español, pasamos de un extremo al opuesto en diez minutos o en dos tertulias. La última fiesta del cine con entradas a poco más de dos euros (¡habitualmente su precio oscila entre los seis y los nueve!) fue un éxito abrumador y tapó bocas. Un gusto ver las salas abarrotadas. Y es que es imposible que se pueda igualar la sensación de ver una película en un cine a hacerlo en una descarga en un ordenador. No tiene comparación. Ir al cine es un ritual. Solo o con cita. El patio de butacas. El momento en el que se apagan las luces. Los teléfonos por lo menos sin sonido. Un placer que ocupa la mirada, que invade la mente. Con el IVA a la cultura, el Gobierno no ayuda, estrangula. Pero cada vez que la industria hace un esfuerzo hay respuesta. Y no hay nada más vivo y más humano que la secuencia (de cine hablamos) estímulo respuesta. Cine, cine, cine, más cine, por favor.