Adulterio por violación
Opinión
21 Jul 2013. Actualizado a las 06:00 h.
Durante décadas, el delito de violación en nuestro país requería que la víctima hubiera opuesto una resistencia numantina defendiendo su honor para que se le reconociera como tal. Una mujer debía proteger su virtud incluso con su vida. La hipócrita moral de esa época imponía el silencio y la sumisión de la mujer para preservar el buen nombre de la familia. Este comportamiento era y es un fenómeno general en todo el mundo, fruto de la interpretación patriarcal de las relaciones humanas.
Aunque gracias a los avances científicos las agresiones sexuales pueden probarse de manera objetiva e indubitada, en los países donde la ley es la interpretación personal que hacen algunos eruditos de los textos religiosos, resulta que la mujer violada, lejos de ser la víctima, se convierte en la rea de un delito de adulterio y recibe como recompensa una sentencia de cárcel, o en el peor de los casos, la muerte por lapidación. La noruega Marte Dalely es la más reciente condenada por adulterio tras ser violada por tres compañeros de trabajo en Dubái. ¿Hasta cuándo los petrodólares callarán tantas vulneraciones de los derechos humanos?