La Voz de Galicia

Nuestra Voz. Y la de ustedes

Opinión

Roberto L. Blanco Valdés

07 Jul 2013. Actualizado a las 07:00 h.

Cuando este viernes leí que La Voz de Galicia se había convertido en el quinto periódico de España por número de lectores me asaltaron, al mismo tiempo, dos diferentes sensaciones. Por un lado, de alegría. Por el otro, de nostalgia.

De alegría, claro está, pues la noticia es excelente para todos los que, de un modo u otro, ayudamos a hacer las páginas que el lector tiene ahora entre las manos.

Pero también de nostalgia de una feliz infancia y primera juventud, que, para mí, estaría incompleta sin todo lo que el recuerdo de La Voz me hace sentir. De niño yo compraba con frecuencia aquella sabana, de tamaño inmanejable, en la librería de Otero Abelleira de mi pueblo para llevárselo, con solo cruzar la calle, a mi tío Mundo, en cuya casa mi padre tenía su despacho de abogado. Ya luego, La Voz fue el periódico en que me eduqué como lector y futuro ciudadano. No podía saber yo entonces que, andando el tiempo, escribir en La Voz iba a constituir una parte muy importante de mi labor profesional y uno de los grandes privilegios que la vida me ha brindado.

¿Cómo aquel periódico, casi artesanal y poco más que local, se ha transformado en el quinto de España, además de en el que leen más de la mitad de los gallegos? La contestación a esa pregunta es imposible sin tener en cuenta la gran labor y la sana ambición por mejorar de los miles de personas que han trabajado y trabajan en La Voz, empezando por su propietario, Santiago Rey, que se ha convertido con el paso de los años en lo que es hoy: un editor ejemplar, que vive para su país y su periódico.

Tras casi veinte años escribiendo en él, he llegado a descubrir el secreto de su éxito: un equipo humano excepcional y una cultura de empresa donde ha primado la solidaridad sobre la confrontación y la preocupación por los intereses del proyecto editorial y por Galicia sobre cualquier interés particular. Po eso, y por su insobornable independencia, La Voz ha sido para todos los gallegos un claro referente en el desarrollo de los principales acontecimientos que hemos vivido desde hace medio siglo: la lucha por la democracia y por la autonomía, el combate contra ETA y la defensa, sin oscuros compromisos, de los intereses de Galicia y los gallegos. Por eso la voz de aquella es la de estos.

Y por eso, principalmente por eso, resultaría inimaginable para todos -y no sólo para los que, pensando en sus lectores, hacemos este diario- que los efectos demoledores que la crisis económica y la que atenaza, por añadidura, al modelo de prensa escrita que ha estado vigente hasta hace nada, pudieran arruinar esa cultura de empresa solidaria que ha hecho de La Voz un elemento indispensable para la supervivencia de Galicia como proyecto colectivo.

Esto, que nadie lo dude, y no otra cosa, es lo que hoy está en juego de verdad.


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