La Voz de Galicia

Carrera política

Opinión

Eduardo Riestra

08 Jul 2012. Actualizado a las 07:00 h.

A un hombre lo ha citado su banco en una clínica el próximo martes a las diez de la mañana. Tiene que ir en ayunas porque le van a extirpar un riñón. Parece ser que contrató una operación financiera en que le pagaban un tipo de interés bastante bueno, pero, ¡ay!, no leyó la letra pequeña. Lo del riñón venía en la cláusula 27-B.

Parece que Europa va a darles directamente préstamos a los bancos, de manera que no se conviertan en deuda del Estado. Pues visto lo visto no parece que los bancos sean de fiar. Porque, miren ustedes, yo ya estoy cansado de toda esta golfería, estoy cansado de tanta alegría, tanto abrazo, tanto traje, tanto coche, tanta verborrea. Uno debe esperar de su Gobierno que lo defienda. Que ponga bancos en las calles para que los jubilados se sienten, que recoja la basura -Botella, si quitas eso, que es el fin último de un alcalde, ¡recoger la basura!, te van a quitar a ti-, que nos proteja de robos y atracos, que nos defienda de los usureros con piel de banquero. Uno lo que quiere es vivir en paz, trabajar ocho horas y luego tomarse un vino, ver el fútbol, leer a Faulkner o a Elvira Lindo. Uno solo quiere ser un buen padre de familia, o por lo menos regular.

Dice el editor de este periódico que los políticos llevan cinco años malgobernándonos. ¡Si solo fueran cinco años! Venimos arrastrando la corrupción en el sentido biológico de la palabra desde los primeros años de la democracia, cuando unos espabilados se repartieron la tarta -y aquí entran partidos, sindicatos, cajas de ahorros, esgaes, fundaciones, empresas públicas, etcétera, etcétera-. Porque si de algo no se le puede acusar a Gayoso es de ocultarse. Gayoso, como un bull terrier, se ha enganchado a su caja hace sesenta y cinco años y no la soltaba ni aunque le apuntasen con una manguera. Y, claro, se ha convertido en un símbolo. Miren ustedes a su alrededor y comprueben cuántos políticos de carrera conocen. Bueno, pues tengo una mala noticia para ustedes: la política no es una carrera.


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