La Voz de Galicia

Toques de atención

Opinión

JOSÉ LUIS MEILÁN GIL

11 Nov 2006. Actualizado a las 06:00 h.

EL RESULTADO de las elecciones americanas y la reedición del tripartito en Cataluña han constituido diferentes toques de atención al ejercicio personalista del poder. En el caso de Bush ha sido un cañonazo. El propio presidente ha admitido un significativo rechazo a cómo se está dirigiendo la interminable posguerra en Irak. Aunque el sistema americano es presidencialista, el contrapeso de poderes dibujado constitucionalmente va a quedar ahora más garantizado. La ola en contra era difícilmente parable, a pesar de la potente maquinaria del Partido Republicano. La concentración de poder con un Congreso afín hizo más fácil su empeño en una dirección, cada vez más contracorriente, como ha ido atestiguando el bajón continuo de popularidad desde la altísima cota del 11-S. El presidente fue envolviéndose en un creciente distanciamiento del sentir general, en una suerte de posición numantina, que la historia calificará si ha correspondido a un empecinamiento de un iluminado en el poder. Valores defendidos en su victoria presidencial han quedado oscurecidos por algún escándalo notorio y por los contravalores que han supuesto la inexistencia de las cacareadas armas de destrucción masiva y la vulneración de derechos fundamentales, a cuyo reconocimiento tanto ha contribuido el constitucionalismo americano. El Partido Demócrata, que apoyó mayoritariamente la guerra, no ha tenido que montar una articulada alternativa. Le ha bastado orientar las velas para aprovechar el viento anti-Bush. Fue suficiente insistir en el manejo personalista de Bush del asunto Irak, cuya imagen negativa se reitera cotidianamente en los medios de comunicación. Alguna enseñanza sacará el presidente Bush, que podría extrapolarse a nuestro país para los liderazgos del Gobierno y de la oposición. El presidente Rodríguez Zapatero se ha implicado de un modo personal y directo en el Estatuto catalán, la opa de Endesa, el candidato a la alcaldía de Madrid, la promoción del nuevo presidente de la Generalitat catalana y significativamente en el asunto ETA, para el que ha venido reclamando a los ciudadanos un asentimiento cercano a la fe. Esas decisiones se han tomado con un dominio absoluto del partido que lidera. Pero quizá por primera vez ese dominio ha mostrado alguna fragilidad con el rebautizado tripartito catalán. No parece que las cosas hayan salido como se tenían previsto. La actitud de los socialistas catalanes ha afectado a la imagen de seguridad que el Presidente necesita para mantener la confianza ciudadana en el proceso de paz . La rápida reunión de Bush con quien va a ser su antagonista al frente de la Cámara de Representantes y el reconocimiento de la necesidad de trabajar juntos sobreponiéndose a las diferencias e intereses partidistas ofrecen una ponderable lección democrática. Cuando se sigue la senda de un acentuado ejercicio del poder, las elecciones se convierten en un plebiscito a favor o en contra de la persona, de su modo de hacer.


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