La Voz de Galicia

Trujillo

Opinión

CARLOS G. REIGOSA

09 Mar 2006. Actualizado a las 06:00 h.

EL DOMINICANO Rafael Leónidas Trujillo fue uno de los grandes dictadores de América Latina. «El dictador de los dictadores, aún cuando Castro le ha ganado un poco en cuanto a permanencia en el poder», ha dicho Luis Llosa, director de la película La fiesta del Chivo , basada en la novela del mismo título de Mario Vargas Llosa. Y es que Trujillo se ganó a pulso la novela, la película y todas las denuncias imaginables sobre la podredumbre y la corrupción que generan y amparan regímenes como el suyo. Supe de sus atrocidades por versiones directas del político y escritor Juan Bosch (presidente de la República Dominicana en 1962-63), del eterno candidato socialista José Francisco Peña y de personas próximas a Joaquín Balaguer, el colaborador de Trujillo que, tras su muerte, obtuvo democráticamente la presidencia. La novela y la película muestran el horror de una tiranía cruel y caprichosa, pero el énfasis lo ponen en la sexualización del abuso dictatorial y en la destrucción moral que genera un servilismo que se finge ciego. «Pienso que es una película que deberían ver los jóvenes que no han vivido las repercusiones más inmediatas de la dictadura de Trujillo o de cualquier dictadura», dice Luis Llosa. Y creo que tiene razón.


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