Sólo respeto
Opinión
05 Dec 2005. Actualizado a las 06:00 h.
¿NECESITA la Constitución que la homenajeemos? No. Lo que necesita es que la respetemos. Con eso es suficiente. Con respeto, consideración y acatamiento nos damos por satisfechos hasta los que creemos que no le vendría mal una profunda remodelación. Y los que no estuvimos el sábado en la Puerta del Sol jaleando a Federico. Así que vamos a ver si nos dejamos de crear confusión y no hacemos como los gatos que de tanto jugar con la madeja acaban enredados en la lana. Porque a la Constitución, que, por cierto, hoy cumple años, no hay que andar colocándole bandas de cumpleaños, ni apagándole velitas, ni haciéndole regalitos. Basta con que la releamos y la pongamos en práctica, que es lo que en los últimos tiempos no estamos haciendo. Pese a que, cuando arrecian los temporales, nos agarramos a ella como si de un bote salvavidas se tratase. El texto constitucional que nos dimos hace hoy 27 años no es nada del otro mundo. Resulta muy elemental, sencillo y de gran sentido común. Con cuestiones que deberían resultarnos muy elementales. Por ejemplo, entre otras muchas cosas propugna la convivencia pacífica y ordenada, el consenso político y social, el respeto a las ideas de los demás y el acatamiento a las decisiones que emanan de los Parlamentos, incluidas las decisiones de los parlamentos autonómicos. Y en esa misma línea, y con la misma naturalidad, rechaza las exclusiones, la discriminación, incluida la de personas del mismo sexo, y la imposición de cuestiones que afectan a la fe y a las creencias de cada uno. Eso por hablar de cuatro o cinco cuestiones básicas que no deberían suscitar debate. Así que lo que tenemos que hacer es dejarnos de montar tanto festejo, tanto guateque y tanta juerga a cuenta de la Carta Magna y respetar con fervor lo que dice. Insisto. Respetar lo que dice. No lo que nos gustaría que dijese.