Otro huracán
Opinión
22 Sep 2005. Actualizado a las 07:00 h.
ESTA VEZ sí que Bush se ha apresurado a ocupar el puesto de mando para afrontar el nuevo huracán, el Rita , que esta noche se abatirá sobre tierra firme en algún lugar entre Tejas y Luisiana. «Rezamos para que no ocurra nada, pero estamos preparados para lo peor», ha dicho el presidente, escarmentado por el desastre organizativo ante el paso devastador del Katrina . Ahora, añadió, «todo está listo», y se ha dado la orden de evacuación de Nueva Orleans y Galveston. Bush no quiere que se repita, ni remotamente, su mala imagen política de la vez anterior, acreditada por toda clase de sondeos. En este sentido, no hay duda de que considera que está ante una segunda oportunidad de corregir su error y recuperar el apoyo popular, hoy muy debilitado. El huracán Rita , que puede causar grandes daños, paradójicamente puede beneficiar a un presidente en serios apuros, sobre todo en Irak. Así de caprichosa es la naturaleza. Lo cierto es que esta vez se han acondicionado espacios de acogida (con raciones de comida, bebida, etcétera) y se han preparado refugios. Numerosos equipos médicos y de rescate están en alerta. Y se han situado tropas y buques anfibios en posición de actuar inmediatamente. El buque hospital Comfort sigue en la zona, y las petroleras también han tomado sus medidas. El Gobierno se ha volcado en acciones de prevención sin escatimar dólares ni atender a restricciones presupuestarias. Esta vez vale todo, con tal de no pagar un precio político por la acción del huracán. La pregunta es: ¿por qué no se hizo lo mismo ante la llegada del Katrina ? Si ahora se demuestra que la acción preventiva puede mitigar enormemente la capacidad letal de un huracán, ¿cómo explicar que muchas de las víctimas del Katrina pudieron serlo por la desidia política, la incomunicación de los responsables o la desorganización de los medios dispuestos? Los demócratas ya han reclamado una comisión independiente «para que sepamos por qué no hubo una movilización como la que estamos viendo ahora cuando el Katrina se aproximaba». La política está mostrando su rostro más desvergonzado y oportunista en este trance. ¡Que la naturaleza sea benigna!