Cainitas
Opinión
CÉSAR CASAL GONZÁLEZ | O |
08 Sep 2005. Actualizado a las 07:00 h.
FERNANDO León de Aranoa, siempre de camiseta negra, ha hecho otra buena película. Sus Princesas, aunque por momentos literarias de más, están a la altura de Los lunes al sol. No lo ha aplaudido así toda la crítica. Pero lo que molesta no es que a algunos no les haya gustado (para gustos, colores), lo que harta es el vicio nacional de la envidia. Son muchos los que ponen a parir a León como hacen con Amenábar. Otros incluso tratan de enfrentarlos. Algo muy español. Como Góngora y Quevedo. En vez de hacer la ola por tener dos cineastas jóvenes de nivel, nos encanta destruirlos, como todo lo que sobresale en este país de cainitas. El cine de Amenábar está bien, como el de León, islas en el discutible panorama nacional. No son incompatibles. ¿Lo son Robinho y Zidane? Al revés, son dos puntas del iceberg de talento, hielo que quema. Dos cineastas que han tenido la suerte de llegar arriba de los muchos jóvenes con clase para contar historias que podrían ser grandes directores. Tenemos pocas estrellas, no las estrellemos por el insano placer español de criticar por criticar. ¿Por qué le segamos los pies al que triunfa? Ojalá apreciásemos más lo nuestro y menos lo de fuera, como papanatas. cesar.casal@lavoz.es