La Voz de Galicia

Vigo se precipita

Opinión

| ANDRÉS PRECEDO LEDO |

21 Apr 2005. Actualizado a las 07:00 h.

LA AGLOMERACIÓN urbana del sur de Galicia está hecha un lío. Es la ciudad española con mayor densidad institucional (ayuntamiento, una mancomunidad metropolitana, una fundación público-privada, un consorcio zona franca) y una de las que redactó más planes estratégicos no aplicados (van dos), y ahora se afana en crear un nuevo ente local: un gobierno metropolitano. Como idea es excelente, lo malo es que la Xunta aplica un modelo que no ha funcionado en ninguna parte, aunque la propaganda política diga lo contratrio. Así es. En 1964 se creó la de Madrid, suprimida a principios de los ochenta; en 1974, la de Barcelona, disuelta en 1987; a principios de los setenta la de Bilbao, prácticamente inactiva y sustituida en 1991 por una asociación público-privada que es ya un referente europeo; en 1984, la de Sevilla suprimida en 1993, y en 1986 la de Valencia, desaparecida en 1999. Otros seis modelos tuvieron mejor fortuna, adaptados en cada caso a las características concretas de su entorno, pero aquí esto no se tuvo en cuenta. Es más, los propios estatutos llevan en sí mismos el germen de la inoperancia. Y lo que es peor, la propia Xunta, en sus directrices de ordenación del territorio, ahora en fase de alegaciones, parten de considerar como área metropolitana el conjunto Vigo-Pontevedra, mientras Vigo va a llevar al Parlamento una ley de un ámbito supramunicipal mucho más reducido. ¿En qué quedamos? Pero no acaba ahí la cosa. Ahora los vigueses tienen en el nuevo plan general de ordenación municipal un nuevo motivo de inquietud. Es lógico; dicho plan, basándose en una desproporcionada proyección demográfica, justifica una actividad inmobiliaria absolutamente desmesurada, duplicando el número actual de viviendas, lo que tal vez interese a los promotores pero no al acabado armonioso de la ciudad actual; además siembra la ciudad de minirrascacielos, probablemente para rentabilizar las operaciones urbanísticas de sustitución; acude excesivamente a sistemas de gestión de suelo de compleja tramitación que siembran dudas entre los vecinos por la falta de precisión; en suma un modelo masificado de acabado urbano, una desmedida densificación urbana, la curiosa clasificación de suelo y de espacios verdes, el tratamiento paisajístico y medioambiental y un largo etcétera han dado lugar a que los ciudadanos presentaran 50.000 alegaciones. ¡Un verdadero récord de participación ciudadana! Cierto que Vigo es una aglomeración urbana pujante, emprendedora, compleja; cierto que el desorden acumulado requiere una urgente planificación; cierto que la transferencia del desorden a los municipios vecinos demanda una ejemplarizante cooperación metropolitana, cierto que Vigo por ser la ciudad más emprendedora de Galicia ha sido siempre capaz de asumir riesgos, pero tal vez en este momento los riesgos sean excesivos para el futuro de la ciudad y de su entorno metropolitano. Si en tan complejo territorio las cosas ya están hechas un lío, no lo enredemos más. En temas como este no son recomendables las precipitaciones, las prisas, las urgencias políticas, las decisiones poco reflexivas. Yo, al menos, creo que estas cosas deben hacerse bien y no de una manera precipitada, porque al final los ciudadanos, la ciudad misma, y también Galicia, lo lamentarán. Y ya tenemos un territorio excesivamente maltrecho y desorganizado para que lo liemos todavía más. ¿A usted que le parece?


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