Manos a la obra
Opinión
17 Jan 2005. Actualizado a las 06:00 h.
HAY QUE disponerse porque entramos en precampaña. Todo nos dice que la carrera a las autonómicas ha comenzado. Un poco pronto, porque aún desconocemos la fecha de celebración y si todos los candidatos llegarán a presentarse. Pero estamos metidos en precampaña, como lo demuestran las ofensivas que en los últimos días se han desencadenado. La primera, del Gobierno. La acometida de ayer al enviarnos medio gabinete para apoyar a Pérez Touriño, para prometer lo que no prometieron hasta ahora y a decirnos que nos van a dejar Galicia hecha un vergel, denota a las claras que comenzaron los movimientos. Y que los socialistas intentan recuperar el tiempo perdido, parece que dispuestos incluso a responder a demandas históricas y a hacer olvidar tensas polémicas, fruto de sus propios desaciertos y bravatas. Pero hay más. El envite de la Xunta exigiéndole a Zapatero lo que no le exigió al anterior. Que le transfiera unas competencias, amparándose en una Constitución que es la misma que regía con el Gobierno amigo, pero que, por lo visto, entonces no permitía tantos lujos como permite ahora. Comienza pues la descalificación del adversario. Y una tercera evidencia. Los nacionalistas, en el congreso de la UPG, aclamando a Quintana como presidente y cerrando el largo e inolvidable capítulo de Beiras. Con un Paco Rodríguez hablando de presidir la Xunta, quien hasta hace sólo unas semanas era considerado un incapaz. Lo cierto es que no tenemos el esqueleto para más guateques. Así que no estamos para perder tiempo en espectáculos de pim-pam. Lo imperioso es que el país empiece a funcionar. Que quienes ejercen responsabilidades, den pruebas de su voluntad poniéndose manos a la obra. Porque Galicia no está para soportar paréntesis electorales. Y porque los gallegos estamos a punto de reventar.