Castro y Moore
Opinión
01 Aug 2004. Actualizado a las 07:00 h.
EL DOCUMENTAL Fahrenheit 9/11 , de Michael Moore, una flecha disparada contra la reelección de George Bush, está siendo un éxito en todo el mundo..., pero lo está siendo muy especialmente en Cuba, donde su difusión ha recibido el apoyo del Gobierno por entender que es la prueba del nueve que demuestra el peligro universal que representa el actual inquilino de la Casa Blanca. La cuestión no pasaría de ser anecdótica si no fuese porque la película de Moore, tan legítima como descaradamente frontal, está empezando a recibir algunas críticas que no se oyeron en el primer momento: desde quienes la consideran una «colección de refritos» (los mejores materiales son los ajenos, dicen) hasta quienes sostienen, como mi amigo Miguel Ángel López Vivanco, que «los guiones de los Simpson son palabra de Dios comparados con los de Michael Moore». Para colmo, un pequeño periódico de Indiana (Estados Unidos), The Telegraph , lo ha acusado el pasado sábado de haber falseado la fecha de uno de sus titulares en el documental. ¿Qué está ocurriendo? Nada que no haya anunciado y reconocido el propio director en su día: que ha tomado partido («partido hasta mancharse», como pedía el poeta Gabriel Celaya) en su empeño por alejar a Bush de la Casa Blanca. Así, su obra, además de un testimonio difícilmente refutable (Moore está dispuesto a pleitear con cuantos osen negar la autenticidad de sus documentos), es también un panfleto político contra la actual Administración estadounidense, a la que dice no poder soportar más. Y estábamos en éstas cuando le ha llegado el apoyo incondicional del castrismo. La pimienta que le faltaba al guiso. Fidel ha descubierto al creador que desenmascara a su enemigo. Un reconocimiento por el que, a buen seguro, no estaba clamando Moore. Sin embargo, la situación se clarificaría mucho, y a favor del cineasta estadounidense, si éste anunciase ahora un próximo documental sobre Castro y la situación en Cuba. ¿Podría rodarlo? ¿O acabaría compartiendo la cárcel con los muchos disidentes cubanos que no pueden ni soñar con hacer una obra similar a la suya? Esta es la cuestión.