Bufones saltarines
Opinión
25 Mar 2003. Actualizado a las 06:00 h.
LA GENTE se ha echado a la calle para decir a grandes voces lo que ve y siente. Quiere paz y lo proclama, porque ve que se le niega en razón de oscuros y no tan oscuros designios. Y la oficialidad le arrea estaca porque entiende que se sale de su papel y se está poniendo insoportable. Es preocupante que los gritos de «Nunca Máis» y «No a la Guerra» estén siendo sustituidos poco a poco por el de «Libertad de Expresión». Todo semeja una escalada suicida de ruptura de la convivencia, alimentada no se sabe en aras de qué ídolo. El cripticismo del poder, de sus razones para actuar como lo está haciendo, es lo más lejano a la democracia que se pueda imaginar. El interés público está siendo raptado -ni siquiera secuestrado- por una interpretación sacral de nuestros gobernantes, que desprecia la opinión popular. Saltamos como bufones y hemos de reír. Sin embargo, como escribió Ibn Al Hudaïda -ya sé que la cita es políticamente incorrecta- el bufón, feo y bajo, ve más cosas que los grandes señores de la guerra.