La Voz de Galicia

La independencia diplomática

Opinión

JOSÉ JAVALOYES

02 Mar 2003. Actualizado a las 06:00 h.

MIENTRAS se discute sobre la destruc-ción de los cohetes Al Samud, sería exagerado hablar de otra guerra de la independencia con los franceses, aunque sólo se tratara de la independencia diplomática. Siempre nos sorprende París con su talento para encabezar manifestaciones en defensa de valores universales, para la mejor cobertura de sus intereses particulares; así, compareciendo como el ecumenismo secular e incluso laico, sabe Francia estar al caldo y a las tajadas. Dominique de Villepin, su ministro de Exteriores, acaba de epilogar a Chirac, en su disentimiento con Aznar durante unas declaraciones que monumentalizaban el diálogo de sordos y ejemplificaban aquel inolvidable método Ollendorf para el aprendizaje de idiomas (¿«Le gusta a usted el café» -preguntaba el profesor?-. «No sé si patinaré mañana», -respondía el alumno-). Cierto que el presidente de Francia estuvo frío, aunque cortés con el mensajero -Bush-, pero el director de su diplomacia le puso las peras a cuarto, poco después, ante la misma prensa, al insistir en la obviedad de que el derecho y la moral deben presidir las relaciones internacionales. Todo por disentir del modelo de presión sobre Irak que sigue EE.?UU., suscrito por el Reino Unido y España, tan distinto, por apremiante, del relajado que sostiene el pool de apostantes alternativos en petro-estrategia, formado por Francia, Alemania y Rusia: la gran Europa continental. La apuesta de Aznar se integra en la de la Europa periférica, con británicos, portugueses e italianos. Igual así también nos cae la breva de Gibraltar, transfiriéndose las funciones militares a Rota, con los norteamericanos. Sería como si volviéramos a la política exterior de los Austrias, cuya extinción remató en la pérdida de Gibraltar. De no ser porque cambian los niveles de complejidad entre situaciones, cabría decir que la Historia se repite.


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