Los extremos se tocan
Opinión
22 Dec 2002. Actualizado a las 06:00 h.
A MAYOR OREJA le parece inasumible todo lo que él no hace. Su visión de la paz incluye una vuelta de calcetín a la historia de Euskadi, y por eso no cree en ningún proceso que no empiece y termine por él mismo. Si el voto de Batasuna coincide con el PNV, estamos entregando el país a los terroristas. Pero si los aberzales coinciden con el PP para bloquear los presupuestos, como sucedió la semana pasada, estamos ante un saludable ejercicio de libertad y democracia. Si él convoca una manifestación para cualquier cosa, y Odón Elorza está de viaje, todo se vuelven lamentos y acusaciones de traición. Pero si la manifestación la convocan los otros, a Mayor Oreja no le da la real gana de presentarse, porque interpreta a su aire la pancarta y llega siempre a la misma conclusión: que «ETA kanpora» o «ETA no» no dicen lo que parece, sino lo que el PP les atribuye. Por eso el PP empieza a quedarse solo en Euskadi. A veces, como ayer, los acompaña Batasuna, que, al igual que Mayor Oreja, tampoco cree que «ETA kanpora» quiere decir «ETA kanpora». Ni siquiera el PSOE pudo mantener la idea de una oposición montaraz contra el PNV, y hasta hubo que llamar al orden a gente tan señalada como María San Gil, Alfonso Alonso o Ramón Rabanera para que no se fuesen con los demás vascos a gritar en silencio contra el terror. Lo que vale para todos los vascos no vale para Mayor Oreja y asociados, y todo se enfoca hacia un triste mensaje que empieza a estar más claro que el agua: si la paz de Euskadi no es popular tampoco es paz. La idea de Mayor Oreja consiste en retirarse hacia terrenos políticos en los que sólo puede habitar el PP y los que siguen su estela sin rechistar. Y por eso son frecuentes estos actos y manifestaciones en los que confluye toda la sociedad vasca con la sola excepción de sus extremos -PP y Batasuna-, que empiezan a tocarse peligrosamente. Desde que Mayor Oreja asumió el reto personal de llegar a lendakari y derrotar al nacionalismo vasco, las relaciones políticas entre el PP y los restantes partidos de Euskadi se han reducido a una quisquillosa hermenéutica de frases y discursos que siempre concluye descubriendo una frase trampa, una manifestación trampa, una reunión trampa y una unidad trampa, hasta lograr el sorprendente récord que el PP batió ayer mismo: «ETA kanpora» -¡fuera ETA!- también es una pancarta trampa. Por eso prefirió hacerse una foto demagógica con Fraga, y apoyar la falsa visión del chapapote, antes que quedarse con los cien mil vascos que salieron a las calles de Bilbao a decir «ETA kanpora». Sólo él, Mayor Oreja, tiene la verdad. Sólo él posee el elixir inestimable de la paz. Sólo él, sólo él, sólo él¿